**El acatzinguense es considerado fundador de la Escuela Mexicana de Escultura**

Carmela Bravo
Acatzingo de Hidalgo, Pue.

Ernesto Tamariz Galicia (1904-1988), considerado maestro fundador de la Escuela Mexicana de Escultura, nació en la Villa de Acatzingo, Puebla; con su creatividad convirtió a los panteones de la ciudad de México en espacios artísticos, donde se pueden apreciar estilos como el art decó, el art noveau, el nacionalista y el eclecticista.
De acuerdo con su biografía, el escultor poblano destaca en el panorama de la escultura mexicana contemporánea, por sus monumentales piezas con temáticas social, política, religiosa y funeraria.
Tamariz Galicia fue heredero de la plástica de los grandes escultores del Renacimiento y del arte trascendental de Rodin, Despiau, Bourdelle y Maillol; fue capaz de expresar los más vivos sentimientos e ideales de su tiempo, marcados por la Revolución Mexicana.
Dentro de la iconografía del arte funerario del siglo XIX, sobresalen ángeles, arcángeles, dolientes y retratos. El ángel de la muerte que porta una espada y vela el sueño de los infantes muertos, es el más representado, pues la función principal atribuida al ángel es conducir almas al paraíso.
De 1943 a 1957, Ernesto Tamariz realizó varias esculturas para la antigua Basílica de Guadalupe, como la estatua con mármol de Carrara del Papa Pío X y del padre Plancarte, emplazadas en la entrada del antiguo templo. También hizo las esculturas de los cuatro arcángeles, en mármol italiano y de una sola pieza, que están colocados en la parte más alta de la escalinata del cerro y panteón del Tepeyac. Son los arcángeles Uriel, Rafael, Gabriel y Miguel, los cuales resolvió con estilo un tanto barroco. Posteriormente, cinceló las esculturas de ónix pulido del nuevo altar central de la Catedral metropolitana.







