**El fenómeno natural afectó de manera grave a 25 estados y dejó más de 40 en alerta**
**La emergencia no terminó con el paso del frente frío, las autoridades advirtieron que el riesgo continuó durante el fin de semana por nuevas heladas y sistemas invernales**
Michelle López / Información internacional.
Fotografías: EFE
La tormenta invernal que azotó a Estados Unidos entre el 24 y 30 de enero, dejó un saldo de al menos 80 personas fallecidas, según reportes oficiales y recuentos de autoridades estatales. El fenómeno, considerado uno de los más severos en décadas, impactó a gran parte del país desde la costa oeste hasta el este, con especial afectación en estados del sur poco acostumbrados a temperaturas extremas.
Las muertes estuvieron relacionadas principalmente con hipotermia —una condición médica que ocurre cuando el cuerpo pierde calor más rápido de lo que puede producirlo—, accidentes de tránsito en carreteras congeladas y sobre esfuerzo físico al retirar nieve. Texas, Mississippi, Tennessee, Luisiana, Pensilvania y Carolina del Sur concentraron la mayoría de los decesos.
Meteorólogos habían advertido previamente que el sistema podría afectar a más de 160 millones de personas, al coincidir con uno de los periodos de frío más intensos de los últimos 40 años.

Casos que conmocionaron al país
Entre los episodios más impactantes estuvo la muerte de tres hermanos en Bonham, Texas, quienes cayeron en un estanque congelado. Dos de los niños, de entre 6 y 9 años, fueron encontrados sin vida de inmediato; el tercero fue recuperado horas después. El caso provocó conmoción nacional y reavivó el debate sobre los riesgos del hielo en zonas no preparadas para este tipo de clima.
También se reportaron muertes de adolescentes en accidentes con trineos remolcados por vehículos, una práctica común durante las nevadas, pero altamente peligrosa.

Colapso eléctrico y respuesta de emergencia
La tormenta provocó cortes masivos de energía, dejando a más de 290 mil hogares y negocios sin electricidad en su punto más crítico. Mississippi y Tennessee fueron los estados más afectados, con comunidades enteras sin calefacción durante varios días.
Ante la emergencia, cientos de elementos de la Guardia Nacional fueron desplegados para despejar carreteras, rescatar personas atrapadas y distribuir alimentos, mantas y combustible. Se habilitaron cerca de 80 centros de acogida solo en Mississippi, estado que calificó el evento como su peor tormenta invernal desde 1994.
Las autoridades locales enfrentaron limitaciones, como escasez de generadores y carreteras interestatales completamente congeladas, lo que retrasó la ayuda en algunas zonas rurales.
Riesgos a la salud por frío prolongado

Especialistas en salud advirtieron que la exposición prolongada al frío, especialmente sin electricidad ni calefacción, representó un riesgo severo para adultos mayores, niños y personas con enfermedades cardiovasculares. La hipotermia puede causar confusión, somnolencia y, en casos graves, fallas cardíacas y respiratorias.
Servicios de emergencia realizaron visitas casa por casa para verificar el estado de personas vulnerables que no podían ser contactadas por teléfono.
El panorama no se calmó del todo
Aunque la tormenta principal ya había pasado, el Servicio Meteorológico Nacional (NWS), advirtió que el peligro no había terminado. Durante el fin de semana se esperó la llegada de otra onda de aire ártico, con temperaturas nuevamente bajo cero y riesgo de nieve intensa en las Carolinas, Virginia y partes del noreste.
Además, los meteorólogos mantuvieron vigilancia ante la posible formación de una bomba ciclónica, un sistema que se intensifica rápidamente y puede generar vientos extremos, fuertes nevadas e inundaciones costeras.
Un país aún en alerta
Para el cierre de enero, la Unión Americana seguía en estado de alerta climática, con millones de personas bajo advertencias oficiales. La tormenta no solo dejó una cifra mortal elevada, sino que evidenció la vulnerabilidad de amplias regiones frente a eventos invernales extremos que, según expertos, podrían volverse más frecuentes e intensos.





