El parque Safari de Hangzhou en China, enfrentó una ola de reacciones después de que un oso negro, identificado como Xiong Er, se lanzó de manera sorpresiva contra su cuidador durante una presentación. Las imágenes del ataque, grabadas por asistentes, generaron alarma inmediata y reavivaron cuestionamientos sobre la permanencia de animales salvajes en exhibiciones recreativas.

Redacción / China
Tras la difusión del material, la administración del recinto anunció la cancelación definitiva del espectáculo que involucraba a este y otros ejemplares, algo que fue tomado como un avance en la seguridad de empleados y animales. La suspensión llegó acompañada de un informe oficial que buscó aclarar las causas del comportamiento de Xiong Er y evitar especulaciones sobre un supuesto acto de agresión deliberada.
De acuerdo con el comunicado, el ataque no obedeció a un impulso violento, sino a una reacción asociada al alimento, ya que el cuidador explicó que el oso tiene una marcada fijación por sus premios habituales, como zanahorias y manzanas. Por lo que, durante la función, percibió el aroma de estas golosinas porque el trabajador llevaba una bolsa repleta con el objetivo de usarlas como un refuerzo positivo.

Cabe resaltar que la situación escaló en apenas segundos, pero la respuesta del personal fue decisiva para impedir una tragedia, debido a que varios empleados acudieron de inmediato y emplearon accesorios del espectáculo, incluido un aro de baloncesto, para captar la atención del oso y separarlo del cuidador. Gracias a esa maniobra coordinada, el trabajador logró ponerse a salvo sin sufrir lesiones.
Tras el episodio, el parque informó que Xiong Er fue retirado de cualquier presentación futura como medida preventiva y se reavivó el debate sobre la conveniencia de mantener espectáculos con fauna silvestre, mientras organismos de bienestar animal insisten en revisar prácticas que, aunque populares, pueden poner en riesgo tanto a quienes laboran en estos recintos como a las propias especies involucradas.





