**En este reportaje te contamos las cifras y esfuerzos que revelan por qué la prevención y la información, siguen siendo las mejores armas contra este padecimiento**

Michelle López
Información nacional.
Cada 19 de octubre, el mundo se viste de rosa. No es moda: es un recordatorio de vida. Es el “Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama”, una fecha para hablar sin miedo de una enfermedad que toca a millones de mujeres y familias, y para insistir en lo más importante: la detección temprana salva vidas.
El cáncer de mama no aparece de la nada. Generalmente se desarrolla por una combinación de factores genéticos, hormonales y ambientales. Pero incluso después de superarlo, el cuerpo puede seguir en riesgo. Las mujeres que han pasado por este padecimiento, tienen mayor probabilidad de desarrollar otro tipo de cáncer, por eso es vital no bajar la guardia.
Qué hacer después del tratamiento
Superar el cáncer no significa olvidarlo. Los médicos recomiendan realizarse estudios regulares de detección, conocidos como tamizajes, para identificar a tiempo otros tumores.
Las principales recomendaciones médicas son: Cáncer cervicouterino; prueba del virus del papiloma humano (VPH) cada 5 años o Papanicolaou cada 3 años (de los 25 a 65 años). Cáncer colorrectal: a partir de los 50 años, con análisis de sangre oculta en heces, colonoscopía o tomografía cada ciertos años, y Cáncer de pulmón: en personas mayores de 50 años que hayan fumado por largo tiempo.
Un estudio realizado en México reveló que 74% de las sobrevivientes de cáncer de mama sí se hacen su prueba cervicouterina, pero solo 29% se realizan estudios de colon y casi ninguna revisiones de pulmón. La razón principal: nadie se los recomienda.
Por eso, los especialistas insisten en que el papel del médico es clave: deben recordar y explicar a sus pacientes la importancia de estos estudios.
México frente al cáncer de mama: los números que duelen
En nuestro país, cada día mueren 22 mujeres por cáncer de mama, según datos del INEGI. Solo en 2023, los tumores malignos —entre ellos este tipo de cáncer— fueron la tercera causa de muerte entre mujeres mexicanas.
De 2010 a 2023, las defunciones aumentaron un 57.6%, especialmente en mujeres de 50 a 69 años, quienes concentran casi la mitad de los decesos. A nivel mundial, la OMS (Organización Mundial de la Salud) señala que este tipo de cáncer es la principal causa de muerte en mujeres, aunque también puede afectar a los hombres.
El precio de la detección temprana
Detectar el cáncer a tiempo puede cambiar el destino de una vida. Según la Profeco, una mastografía en México puede costar entre 285 y más de 2 mil pesos, dependiendo del laboratorio y el estado.
Aunque muchas veces el costo parece un obstáculo, hay hospitales públicos, campañas estatales y jornadas de salud que ofrecen mastografías gratuitas o a bajo costo durante el mes de octubre. La autoexploración y las revisiones médicas regulares son las mejores aliadas.
Recuerda: La autoexploración debe hacerse una vez al mes, el examen clínico lo realiza un médico especialista y la mastografía permite detectar nódulos o quistes que no pueden sentirse al tacto.
Factores de riesgo que no debes ignorar
Algunos factores no se pueden cambiar, como ser mujer o tener antecedentes familiares, pero otros sí: Estilo de vida: el sobrepeso, el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo de alcohol aumentan el riesgo. Dieta: una alimentación alta en grasas y baja en fibra, puede favorecer el desarrollo del cáncer. Historia reproductiva: no haber tenido hijos o el primer embarazo después de los 30 años, también eleva el riesgo.El mensaje es claro: no se trata de vivir con miedo, sino de vivir informadas.
La esperanza desde la ciencia mexicana: la molécula GK-1
En medio de estas cifras, hay una noticia esperanzadora. Científicas mexicanas de la UNAM, Edda Sciutto y Gladis Fragoso, descubrieron una molécula llamada GK-1, que podría servir para tratar el cáncer de mama triple negativo, el tipo más agresivo y con menos opciones de tratamiento.
En estudios preclínicos, la GK-1 redujo el tamaño de tumores y evitó metástasis sin causar efectos secundarios. El siguiente paso será probarla en pacientes, en colaboración con el Instituto Nacional de Cancerología (INCAN).
De confirmarse su eficacia, esta molécula —de producción nacional y mucho más económica que los tratamientos extranjeros— podría cambiar la vida de miles de mujeres mexicanas. “No hablamos todavía de curación, pero sí de prolongar la vida sin dolor y con calidad”, explicó la oncóloga Claudia Arce Salinas.
Un mensaje para todas
El cáncer de mama no solo se combate en hospitales. Se enfrenta en casa, con información, con revisiones, con autocuidado y con el apoyo de otras mujeres. Cada mastografía, cada consulta y cada pregunta a tiempo, puede salvar una vida. En palabras de la científica Edda Sciutto: “Nuestra meta no es solo tratar el cáncer, sino retribuir a la sociedad. La ciencia también puede sanar con empatía”. Octubre es rosa, pero la lucha es de todo el año. No bajes la guardia, cuida tu cuerpo, escucha tus señales y acude a revisiones. Porque detectar a tiempo, puede ser la diferencia entre el miedo y la esperanza.






