**Artesanos reportan una caída en ventas ante el desinterés de nuevas generaciones. **
**La tradición de elaborar juegos y utensilios de madera resiste en ferias locales.**
Ángeles García M. / Información Nacional
Mientras los dispositivos electrónicos se vuelven parte del día a día de niñas y niños, los juguetes tradicionales pierden espacio. Así lo afirma Mariana Vargas Martínez, artesana originaria de Tlacomulco, quien desde hace años elabora, junto a su familia, artículos de madera que hoy enfrentan una fuerte disminución en ventas.
“La verdad, sí ha bajado mucho. Los niños prefieren el celular. Ya no conocen estos juegos de madera”, comenta. Entre sus productos destacan rompecabezas, xilófonos, sonajas, guitarras y el clásico Jenga, todos hechos a mano con materiales naturales. Además, también ofrece cucharas, palas y molinillos utilizados en la cocina tradicional.


La elaboración de cada pieza implica varios días de trabajo: desde recolectar la madera, moldearla, lijarla, barnizarla y decorarla, hasta dejarla secar correctamente. “Algunos artículos tardan hasta una semana, sobre todo los que llevan pintura o requieren secado largo”, explica en entrevista exclusiva para Enlace Noticias.
El oficio ha pasado de generación en generación. Hoy, los hijos también participan activamente en el proceso, pintando y ensamblando algunas piezas. Aunque reconocen que cada vez es más difícil sostenerse con este tipo de productos, continúan asistiendo a ferias y plazas en distintas regiones del estado y zonas cercanas como Huauchinango, Zacatlán, Chignahuapan, Tejocotal, así como en Izúcar de Matamoros.


“A veces vienen personas que nos dicen: ‘Yo usaba esto de niño, se lo voy a comprar a mi hijo’. Eso nos anima”, agrega la artesana. Sin embargo, el regateo constante y la competencia con productos industriales baratos también dificultan la venta.
Frente a estos retos, quienes se dedican a este oficio insisten en la importancia de seguir apoyando el consumo local. Es importante mencionar que comprar productos artesanales no solo significa adquirir un objeto útil o decorativo, sino también contribuir a que una tradición viva siga teniendo lugar en la vida cotidiana, además de que son más duraderos y de mejor calidad.







