El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que su país está inmerso en una guerra comercial con China al responder: “Bueno, ahora estás en una”, al ser cuestionado sobre la posibilidad de un conflicto comercial prolongados si no se logra un acuerdo entre ambas potencias. Asimismo, Trump defendió el uso de aranceles como una herramienta esencial para proteger la economía y la seguridad nacional.

Redacción / Internacional
Este 15 de octubre, el mandatario argumentó que los impuestos a las importaciones no solo fortalecen la posición de E.U en las negociaciones internacionales, sino que han ayudado a resolver varios conflictos desde su regreso al poder. “Si no tuviéramos tarifas, no tendríamos defensa”, afirmó resaltando su papel frente a las amenazas externas y como instrumento para mantener la paz global.
No obstante, la escalada de tensiones se da en medio de nuevas restricciones chinas a la exportación de tierras raras, elementos para la industria tecnológica; por lo que, funcionarios estadounidenses calificaron esta medida como un riesgo grave para las cadenas de suministro globales. El comerciante, Jamieson Greer, acusó a Pekín de intentar “acaparar poder” a través del control de estos recursos estratégicos.

Por su parte, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que, a pesar del conflicto, Trump está abierto a reunirse con el presidente chino, Xi Jinping. Con el propósito de que ambos gobiernos trabajen concretamente en un encuentro que permita reducir las tensiones, aunque las diferencias siguen siendo profundas en temas como la tecnología, exportaciones y regulación nacional.
Finalmente, Estados Unidos insistió que las acciones chinas son una amenaza a la estabilidad del comercio global, mientras que su mandatario convierte los aranceles en pieza central de su política económica y exterior. Sin embargo, el conflicto con China, lejos de disiparse, se afianza como uno de los ejes de su estrategia para consolidar el poder económico estadounidense.





