El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó la divulgación de documentos vinculados a Jeffrey Epstein tras meses de resistencia, cediendo finalmente a las presiones internas del Partido Republicano. La medida, aprobada casi por unanimidad en el Congreso, obliga a su administración a transparentar materiales que permanecieron reservados durante años.

Redacción / Estados Unidos
Trump afirmó que el asunto había sido aprovechado por la oposición para desviar la atención de los avances republicanos, aunque reconoció que pudo haber liberado la información con anterioridad. Su mensaje en redes sociales buscó el cambio, enfatizando que el debate se estaba convirtiendo en un estorbo para su programa político y tratar de cerrar una controversia que había adquirido interés público.
La normativa establece que el Departamento de Justicia deberá entregar en un máximo de 30 días todos los expedientes y comunicaciones ligados a Epstein, incluida la indagatoria sobre su fallecimiento en una cárcel federal en 2019. También permite proteger identidades de víctimas y elementos de pesquisas activas, pero prohíbe ocultar datos por temor a efectos reputacionales o conflictos partidistas.

El respaldo legislativo surgió de una coalición poco habitual que reunió a demócratas, críticos republicanos y antiguos aliados del presidente, quienes coincidieron en que el país necesitaba claridad absoluta sobre el caso. Así pues, la presión conjunta debilitó gradualmente la oposición de Trump, que se vio obligado a reconsiderar su postura ante un panorama político cada vez más firme.
Cabe mencionar que, durante el fin de semana previo a la aprobación, Trump admitió que bloquear la publicación ya no era sostenible, pues el Congreso avanzaría con o sin su aval. Agregó de igual modo que deseaba evitar distracciones y concentrarse en las prioridades de su partido; por lo que, con una votación abrumadora de 427 en la Cámara y un respaldo unánime en el Senado, la ley se aprobó.





