Chiles, libros y calles

Hace unos días, la Secretaría de Turismo de Puebla organizó una comida masiva, unos cuatrocientos comensales. Con ello dio arranque la temporada de Chiles en Nogada. Cinco colegas que compartimos mesa, calificamos las viandas con marca poblana. La sopa de setas francamente superlativa, digna de un banquete real. Los chiles fueron pasados por un rasero riguroso. El mezcal poblanísimo, orgullo de la Mixteca poblana y francamente de muy alto rango.

No ocurrió lo mismo con los chiles. Los cinco juzgadores espontáneos somos liebres muy escopeteadas. Hemos saboreado durante años cientos de veces este platillo y, modestia aparte, hay argumentos para emitir un juicio.

Procedían de cinco diferentes restoranes de raigambre poblana, todos de nombre y fama. Y sin embargo, ninguno rebasó la calidad de 8 de calificación. Enumeramos nuestros argumentos, cruzamos ideas y coincidimos. Ya sabemos que el gusto y las opiniones son subjetivas para estos menesteres. La percepción y valoración es muy personal. Pero aquí coincidimos absolutamente.

El linaje y alcurnia no son sinónimo de calidad óptima en automático. Por supuesto, se agradece la excelente atención de Turismo, pero para casos especiales, bien podría esta dependencia organizar un sistema de criba, para seleccionar un nivel de calidad ampliamente aceptado.

No olvidemos que, a Puebla, el turismo nacional y extranjero viene básicamente con dos objetivos: apreciar y gozar la arquitectura religiosa y civil, y a disfrutar la comida, y hoy estamos en plena temporada de uno de nuestros platillos icónicos, los Chiles en Nogada.

De libros y omisiones

En la referida comida nos obsequiaron un libro de factura estupenda: “Puebla. El Latido de México”. De gran formato y 211 páginas, es un material básicamente con fines turísticos, más para verse que para leerse. Encomiable el trabajo editorial, pero un somero recorrido visual del mismo muestra algunas omisiones imperdonables.

Por ejemplo, las hermosísimas calles del monumental Centro Histórico, debieron ocupar varias páginas en posición privilegiada. Son un genuino orgullo nacional. El zócalo, ni se diga. Guillermo Tovar de Teresa, comentó una vez al recorrerlo que “esta plaza de armas es sin duda una de las más bellas del país.”

La Biblioteca Palafoxiana, otra joya imprescindible, ni siquiera es mostrada. Los famosísimos templos de Ecatepec y Tonantzintla, fruto y milagro de las geniales manos de constructores indígenas poblanos, quedaron fuera. El “Ochavo de la Catedral”, quedó ausente.

Los grandes, (históricos y modernos) edificios sede de algunas de las más importantes Universidades e Institutos educativos de Puebla, quedaron marginados. No olvidar que la oferta y población educativa de Puebla en el marco nacional es excepcional, apenas debajo de la capital del país probablemente.

Esta impresión queda luego de un vistazo general al libro. Quizá la prisa nos llevó a esta conclusión. Sin embargo, nos parece que faltó rigor, conocimiento y visión para darle contenido al continente editorial.

Calles y estilo

Recorremos a diario la ciudad y constatamos que varias largas avenidas y calles han quedado estupendamente repavimentadas. La mano del Gobierno estatal vino a suplir con acierto el descuido, ceguera e incapacidad del Ayuntamiento capitalino.

A los presidentes municipales se les olvida algo elemental: un pueblo estará satisfecho en buena medida si se atienden con celo y atingencia cinco cosas básicamente: calles, alumbrado, limpieza, seguridad y mercados. (La lista puede variar, pero no mucho).

Pero aparece un “pelo en la sopa” con cargo a los constructores: a los pocos días en que cada avenida queda maravillosamente arreglada, viene una brigada y abre a lo largo todas las alcantarillas que ¡fueron férreamente tapadas! Un día conté 18 sumideros y rejillas perforadas, originando un caos vial y un concierto de mentadas. Y así sucede en todas las calles.

Esta es una extraña lógica de los responsables de las obras, que equivale a primero poner techos de una casa… ¡y luego las paredes que los sostienen! Alguien debe meter mano y orden en este proceder.

xgt49@yahoo.com.mx

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Daniel Aguilar
Daniel Aguilar

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