Cambiar la narrativa: La prevención del suicidio empieza por “romper el silencio”

José Gallardo / Izúcar de Matamoros, Pue.

Cada 10 de septiembre, el mundo hace una pausa para mirar de frente a uno de los desafíos de salud pública más urgentes y, paradójicamente, más silenciados de nuestra época. En el “Día Mundial para la Prevención del Suicidio”, establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, el mensaje es claro: ninguna muerte por esta causa es inevitable.

Para el periodo 2024-2026, la OMS ha lanzado un llamado urgente bajo el lema “Cambiar la narrativa”. Significa transformar la manera en que entendemos y hablamos sobre el dolor emocional, pasando de la cultura del silencio a una de empatía y apoyo comunitario.

La radiografía del problema y el peso de la cultura en los hombres

Para comprender la urgencia de este llamado, es necesario mirar el panorama estadístico. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante 2025 ocurrieron y fueron registradas 8 mil 846 defunciones por suicidio en el país.

Esta cifra equivale a una tasa nacional de 6.8 por cada 100 mil habitantes. En Puebla, la tendencia al alza requiere prevención activa: el INEGI contabilizó 409 casos durante 2025, un aumento frente a los 376 registros reportados en el año previo en la entidad

Una cuestión critica a visibilizar, es cómo la presión social impide a muchos buscar ayuda, afectando drásticamente a los hombres. Las estadísticas evidencian que la incidencia masculina es alarmantemente mayor: la tasa se ubicó en 11.2 por cada 100 mil hombres, mientras que en mujeres fue de 2.6. De hecho, los varones de entre 30 y 44 años de edad, conforman el sector más vulnerable.

¿A qué se debe esta enorme brecha?

En entrevista para Enlace Noticias, hablamos con el psicólogo Bernardo Israel Hernández Tenorio, quien detalló que este fenómeno está profundamente ligado a nuestra cultura tradicional, donde al hombre se le cataloga como la figura de autoridad y el llamado “sexo fuerte”.

Bajo este rol dominante, que prevalece socialmente, no se les permite mostrar sus emociones ni pedir ayuda, ya que erróneamente se percibe como una debilidad. Al quebrarse la “cabeza de familia”, explica el especialista, se siente que se pierde toda la estructura, lo que los orilla a reprimir su sufrimiento.

El “efecto de la olla exprés” y el estigma

Esta imposibilidad cultural para expresar la tristeza, genera una peligrosa presión interna. Elisa Martínez Flores, psicóloga clínica en “Casa Carmen Serdán” de Izúcar de Matamoros, advierte sobre este riesgo al que describe como el efecto de la olla exprés: “A veces dejamos de expresar lo que sentimos por miedo a sentirnos vulnerables, a sentirnos débiles, y eso hace que surja lo que es el efecto de la olla exprés. Tanto guardamos, tanto guarda hasta que explota la olla”, subrayó la especialista.

Cambiar la narrativa implica desaprender estas creencias limitantes y sustituir el estigma por validación. Como señala Martínez Flores, el enfoque debe centrarse en la empatía: “Si cambiamos esta narrativa, de que no eres precisamente una persona débil; eres un ser humano que siente, que piensa y que tiene algunas necesidades, no nada más emocionales, físicas, de diferentes situaciones”.

Aprender a leer las señales de alerta: Un proceso acumulativo

El suicidio no ocurre de la noche a la mañana, es el resultado de un proceso acumulativo. Sobre esto, la psicóloga Martínez Flores detalla: “Por lo regular hay desesperanza, está lo que es la falta del sentido de vida, que es el que se pierde. Y también, pues hay situaciones en las que ya hay una enfermedad mental, depresión, ansiedad, que son las que influyen más en las ideas suicidas”.

En casa, la familia suele ser el primer círculo de contención. El psicólogo Bernardo Israel Hernández advierte que debemos prestar atención a la constancia de los síntomas. Una tristeza profunda que se prolonga por tres, cuatro o hasta seis meses, ya es el primer gran “foco” de atención clínica. A esto se suman alteraciones físicas, como la dificultad para conciliar el sueño, y el aislamiento.

Sobre estos cambios drásticos en la rutina, Elisa Martínez subraya: “Existe el cambio de la conducta en cuestión de si eres muy extrovertido, te vuelves callado, te aíslas. O hay situaciones en las que ya no quieres salir con los amigos, que a lo mejor te gustaba hacer deporte y dejas de hacerlo, te la pasas mirando televisión o incluso durmiendo”.

Frente a estas señales, el primer auxilio psicológico es la comunicación. Si no hay apertura para hablar, es vital recurrir a las redes de apoyo inmediatas.

El ancla emocional: Recuperar el sentido de vida

Frente a la desesperanza, el antídoto clínico y humano, es reconectar con lo que nos mantiene a flote. El psicólogo Hernández Tenorio expuso que la depresión nubla la visión de las personas, haciéndoles creer que ya no tienen por qué luchar. Sin embargo, recalcó que “todos, absolutamente todos, tenemos un sentido de vida, algo que nos mueve”.

A través de la terapia, se guía a la persona para que redescubra esos motivos. El especialista manifestó que, incluso quienes afirman no tener razones para vivir, logran reconectar con ellas al ser escuchados: desde el amor por sus nietos o el cuidado de sus mascotas, hasta una pasión personal. “Al final de cuentas, siempre va a haber opciones de solución. Solamente es cuestión de vivir el proceso”, puntualizó Hernández Tenorio.

Hay salida: Las redes de atención operan las 24 horas

Nadie debe enfrentar una crisis en soledad. El protocolo clínico inicial requiere generar un entorno seguro de manera inmediata. “En la intervención se hace lo que se le llama ‘intervención en crisis’. Llega la persona, lo primero que se hace es abordarla a que se encuentre en el aquí y el ahora, y escucharla, que es lo más importante, porque a veces existe esta situación en la que se sienten no escuchados, o por temor, por vergüenza, no hablan de lo que les sucede”, expresó Elisa Martínez.

A nivel nacional, la Línea de la Vida (800 911 2000) ofrece atención y contención emocional gratuita las 24 horas, los 365 días del año. Es un número que todos deberíamos tener guardado. En el estado de Puebla, este esfuerzo preventivo aterriza en espacios comunitarios como las “Casas Carmen Serdán”. La atención en estos lugares rompe con la barrera del horario, pues operan las 24 horas del día. Para recibir ayuda y abrir un expediente, únicamente se requiere presentar documentos básicos de identificación (INE y CURP).

Si te encuentras en la Mixteca, puedes acudir a los siguientes centros libres de atención o comunicarte al correo del programa estatal, casacarmenserdan@sedif.gob.mx:

-Izúcar de Matamoros: Carretera Internacional a Oaxaca núm. 16-B, Barrio de San Juan Piaxtla.

-Acatlán de Osorio: Calle Epigmenio Martínez núm. 6, Colonia San Rafael.

-Chietla: Presidencia de Villa de Atencingo.

-Huaquechula: 8 Poniente núm. 2, San Juan Huiluco.

La terapia psicológica, es una herramienta preventiva fundamental para recuperar ese sentido de vida. El mensaje para quien atraviesa un momento de oscuridad es directo: “Que siempre hay una salida. Lo importante es darse esa oportunidad de tomar el momento, buscar la ayuda en redes de apoyo”, concluyó Martínez Flores.

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Juan Rubio
Juan Rubio

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