Nuevos Horizontes – Por: Alberto Jiménez Merino
“Aquellas instituciones que atiendan los grandes problemas nacionales, estatales, municipales y comunitarios… serán inmensamente pertinentes”.
De acuerdo con el Plan Estatal de Desarrollo 2024-2030, en Puebla existe una debilidad de capacidades humanas en el ámbito laboral, con enfoque inclusivo y de bioética social, que constituye uno de los principales retos estructurales para el desarrollo económico.
El desarrollo del ser humano impulsa la productividad, la sostenibilidad generacional y la reducción de desigualdades estructurales, mediante el fortalecimiento de las capacidades educativas y laborales, así como del bienestar de la población.
Con la apertura económica y la adopción del modelo neoliberal en los años 80 del siglo pasado, México dejó de concebir el conocimiento como una herramienta del desarrollo productivo. Contar con un aparato científico nacional vinculado al aparato productivo dejó de ser necesario. Desde entonces, ciencia, tecnología, industria y pensamiento social siguieron caminos separados (José Romero, La Jornada, 18 de junio de 2025).
El mismo autor señala que, desde la creación del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), en 1984, con mil 396 integrantes —actualmente 46 mil—, la política científica giró en torno al reconocimiento externo. La ciencia se volvió una carrera individualista, enfocada en hacer publicaciones especializadas y no en resolver problemas públicos. Las universidades y centros de investigación se encerraron sobre sí mismos, amparados en una noción de autonomía desvinculada del interés nacional.
Desde hace décadas, los grandes problemas nacionales y estatales siguen siendo la pobreza, el deterioro ambiental, las aguas residuales sin tratamiento, los residuos sólidos sin manejo, la pérdida de vegetación, los acuíferos agotados y los problemas de abasto de agua.
A estos se suman la falta de apoyo para identificar las vocaciones y talentos de nuestros jóvenes; el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades crónicas; la baja productividad del campo y los altos niveles de importaciones alimentarias; las afectaciones meteorológicas, la sequía y el cambio climático; así como el abasto de energía, la migración y la inseguridad pública, entre otros.
Pero los problemas de las familias, las comunidades y los sectores productivos aún no están en las aulas; tampoco han sido debidamente integrados a los contenidos del sistema educativo ni a los programas de investigación.
Para la mayoría de los problemas públicos aún no existen prototipos, proyectos modelo o microproyectos de solución a problemáticas sociales, ambientales, económicas y tecnológicas en los ámbitos de la vivienda, colonia o barrio, unidad productiva, escuela, comunidad, municipio, microrregión y región, que orienten y ayuden a sustentar programas o políticas públicas.
Aunque existen muchas experiencias y esfuerzos extraordinarios, estos permanecen aislados y dispersos, y muy poco está documentado. Hace 41 años, el 26 de agosto de 1985, El Colegio de Puebla inició actividades académicas en Educación, Buen Gobierno y Desarrollo Regional Sustentable.
Este año, con la guía del gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, redefinimos la visión de El Colegio de Puebla como un centro público de investigación, posgrado y capacitación continua, presencial y en línea; referente en la formación de líderes humanistas con enfoque mundial, acción local y bioética social, que promueva soluciones socioeconómicas, ambientales y educativas en las diferentes microrregiones de Puebla.
Contamos con dos doctorados, cinco maestrías y cuatro líneas de investigación: Desarrollo Regional y Sustentabilidad; Educación e Interculturalidad; Gobernanza y Políticas Públicas; e Investigación Documental Aplicada.
A partir de este año, convencidos de que “lo que no pase en la escuela no puede pasar en la comunidad”, El Colegio de Puebla se ha asumido como un laboratorio social, donde puedan integrarse parte de las soluciones comunitarias que nuestro estado requiere.
En este XLI Aniversario, después de un gran ejercicio de investigación documental, ponemos a disposición del gobierno y la sociedad el Compendio de propuestas y experiencias bioeconómicas para el desarrollo de Puebla, integrado por 687 fichas técnicas distribuidas en 18 capítulos, correspondientes al mismo número de secretarías estatales.
Desde hoy, es un documento público y gratuito, dirigido a todas las personas interesadas en la enseñanza, la investigación y la política pública; está disponible mediante un código QR y sujeto a todas las mejoras necesarias.
También creamos el Centro de Ecotecnias Sustentables, que permitirá fortalecer la formación de capital humano y la investigación para crear, validar y transferir modelos para viviendas y escuelas que sean replicables y escalables frente a la problemática ambiental y socioeconómica de 6 mil 900 comunidades, 217 municipios y 31 microrregiones del estado.
El Centro cuenta con nueve ecotecnias básicas, entre las que se encuentran:
- Paneles solares.
- Captación y potabilización de agua de lluvia.
- Tratamiento de aguas residuales.
- Aprovechamiento de la energía solar en la economía doméstica.
- Manejo y clasificación de residuos.
- Jardines polinizadores.
- Estufas ahorradoras de leña para el medio rural.
Para disponer de información útil y práctica que permita atender problemas emergentes, como las lluvias torrenciales, también hemos creado el Centro de Información Hidráulica, Geográfica y Climática de El Colegio de Puebla, que apoyará la prevención de afectaciones por desastres naturales relacionados con el agua.
Como poblano, es un gran honor y un privilegio ser parte de El Colegio de Puebla.





