-Jubilaciones y renuncias retrasan pensiones hasta nueve meses en Estados Unidos
Redacción | Washington, EE.UU.
La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) enfrenta una salida de personal sin precedentes que ha provocado un fuerte rezago en el pago de pensiones y beneficios para cientos de exagentes, mientras la administración del presidente Donald Trump impulsa una reducción del tamaño del gobierno federal.
De acuerdo con una investigación publicada por The Washington Post, la oficina encargada de procesar las jubilaciones recibió un volumen extraordinario de solicitudes, al grado de advertir a antiguos empleados que podrían esperar hasta nueve meses o más para recibir el pago completo de sus haberes.
La propia CIA reconoció la saturación mediante una comunicación interna dirigida a exempleados, donde informó que su División de Jubilaciones procesa un “número sin precedentes” de expedientes y solicitó paciencia mientras intenta agilizar los trámites.
Renuncias históricas ponen presión al sistema
Las cifras oficiales sobre la plantilla de la CIA permanecen clasificadas por razones de seguridad nacional. Sin embargo, funcionarios actuales y retirados consultados por el diario estadounidense señalaron que el ritmo de jubilaciones y renuncias supera cualquier otro registrado en la historia reciente de la agencia.
A principios de 2025, la CIA contaba con aproximadamente 22 mil empleados. Desde entonces, varios cientos de trabajadores —e incluso más de mil, según estimaciones de exfuncionarios— abandonaron la institución como parte de programas de retiro y renuncias diferidas promovidos por el gobierno estadounidense.
La reducción sería la mayor desde los recortes aplicados tras el fin de la Guerra Fría, cuando la comunidad de inteligencia reorganizó su estructura después de la desaparición de la Unión Soviética.
Hasta nueve meses sin recibir la pensión completa
El retraso no afecta únicamente las pensiones. Exagentes entrevistados por The Washington Post relataron que también tuvieron que esperar varios meses para cobrar vacaciones acumuladas y otras prestaciones derivadas de su retiro.
Una exfuncionaria explicó que una colega jubilada en marzo recibió apenas este mes su primer depósito, además de manera parcial. Otros exempleados señalaron que tuvieron que recurrir a sus ahorros, buscar fuentes alternativas de ingreso o contratar segundas hipotecas para afrontar el periodo sin pagos regulares.
Incluso algunos trabajadores decidieron cancelar sus solicitudes de jubilación al descubrir que no podían sostener varios meses sin ingresos.
La crisis también alcanzó a quienes procesan jubilaciones
Uno de los factores que agravó el problema es que parte del personal que abandonó la CIA trabajaba precisamente en la División de Jubilaciones, encargada de revisar y autorizar los expedientes de retiro.
El resultado fue un doble impacto: aumentó drásticamente la cantidad de solicitudes mientras disminuía el número de empleados disponibles para procesarlas, generando un cuello de botella administrativo dentro de uno de los organismos más reservados del gobierno estadounidense.
Ante la situación, la agencia comenzó a reasignar personal con experiencia para reforzar esa área y acelerar los pagos pendientes.
Preocupa el riesgo de contrainteligencia
Además del aspecto financiero, exaltos funcionarios de inteligencia advirtieron sobre posibles implicaciones para la seguridad nacional. Según especialistas consultados por el medio estadounidense, la acumulación de cientos de exagentes con acceso a información altamente clasificada y molestos por el manejo de sus beneficios podría representar un riesgo de contrainteligencia.
Los oficiales retirados continúan sujetos a estrictas restricciones laborales, como la prohibición de trabajar para gobiernos extranjeros o intervenir en asuntos relacionados con operaciones en las que participaron durante su servicio.
Los recortes impulsados por Trump
El éxodo coincide con la política del presidente Donald Trump para reducir la burocracia federal durante su segundo mandato. Esa estrategia incluyó despidos, programas de renuncia diferida y una disminución de contrataciones en distintas dependencias, incluida la Oficina de Administración de Personal (OPM), responsable de concluir los procesos jubilatorios del gobierno.
La plantilla de la OPM pasó de poco más de 3 mil empleados en 2024 a mil 980 en 2026, mientras el tiempo promedio de procesamiento de jubilaciones aumentó de 79 a 109 días.
Aunque la CIA aseguró que continúa fortaleciendo su misión principal y destacó la incorporación de la mayor generación de oficiales de operaciones en dos décadas, el retraso en el pago de pensiones ya llegó al Congreso. El senador demócrata Mark Warner sostuvo que el gobierno tiene la obligación de garantizar que quienes dedicaron su carrera al servicio de inteligencia reciban los beneficios que les corresponden al concluir su trayectoria.





