Cuando Izúcar abrazó a los Cárdenas: la Mixteca no olvidará su apellido

-Hay hombres que no pasan por los pueblos: los siembran

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fallecido el 28 de octubre de 2026 a los 92 años de edad, sembró en Izúcar de Matamoros una semilla que dos generaciones de su apellido regaron con presencia, y que la Mixteca poblana convirtió en movimiento y convicción.

15 de enero de 1955, inauguración del Centro Escolar Presidente Lázaro Cárdenas.
Crédito: Alfonso Gil Campos

Todo comenzó un sábado, el 15 de enero de 1955. Ese día se inauguró el Centro Escolar Presidente Lázaro Cárdenas, el plantel más emblemático del sur de Puebla. Encabezaban el acto el gobernador Rafael Ávila Camacho y el general Lázaro Cárdenas del Río, acompañados por Heriberto Jara, Modesto A. Guinat, el licenciado Manuel Gual Vidal, el general Donato Bravo Izquierdo y el profesor Enrique Martínez Márquez.

Su hijo Cuauhtémoc tenía entonces veinte años, a punto de cumplir los veintiuno. Aquel día, el nombre del general quedó inmortalizado en las aulas y la Mixteca vio por primera vez, junto al padre, al hombre que décadas después heredaría su causa.

El arraigo no era casual. El informe Fue el Estado (1965-1990), del Mecanismo para la Verdad y el Esclarecimiento Histórico», recuerda que Lázaro Cárdenas mantuvo una relación frecuente con la Mixteca poblana desde 1962, como responsable de la Comisión del Río Balsas.

Por eso, cuando en 1988 su hijo recorrió la región como candidato a la presidencia de México por el Frente Democrático Nacional, el cardenismo ya estaba en la memoria de los pueblos. La investigación publicada en la revista Convergencia, de la UAEMéx, describe la recepción de aquel día: no fue solo un mitin, sino el reencuentro de una región con su historia.

Cuauhtémoc Cárdenas regresó a Izúcar de Matamoros en 1993, como candidato a la presidencia de la República

Años después, el jueves 15 de abril de 1993, Cuauhtémoc volvió a Izúcar. El cronista de la Mixteca, Alfonso Gil Campos, lo narra así: el mitin se realizó en el teatro al aire libre ante más de cinco mil personas y los mixtecos lo recibieron con el mismo cariño con que siempre recibieron a su padre. El Ingeniero Cárdenas fue conducido al gran templete por Carmen Campos y Cristina Gil Campos, como lo muestran las fotografías. Firme y sereno, dirigió un mensaje a sus seguidores.

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