– México propondrá el primero de julio extender la vigencia del tratado por 16 años.
Redacción / Información Nacional
Ante los recientes amagos del presidente Donald Trump sobre revaluar la relación comercial de Norteamérica, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, rechazó este viernes que Estados Unidos tenga intenciones reales de salir del T-MEC. El funcionario argumentó que el diálogo continuo entre los tres países demuestra la voluntad de mantener el pacto, ya que una decisión de ruptura se habría notificado de forma inmediata y oficial a los gobiernos de México y Canadá.
Durante una entrevista con el periodista Ciro Gómez Leyva, el titular de Economía desestimó la posibilidad de que el tratado pierda vigencia en el corto o mediano plazo. Ebrard detalló que la dinámica actual de trabajo entre las naciones socias no corresponde a la de un gobierno que busca cerrar sus fronteras comerciales.

«No hay un escenario previsto de que deje de estar vigente, eso sería otra hipótesis muy distinta. Si se quisiera eso, no estaríamos en estas conversaciones, no habría estas reuniones ni nada de lo que acabo de decir», precisó el secretario.
Para el funcionario mexicano, la lógica es directa: si la administración estadounidense quisiera retirarse del bloque económico, el gobierno federal ya habría recibido el mensaje claro de «Oye, no quiero estar ya en el tratado», lo que obligaría a las dependencias nacionales a operar bajo una estrategia completamente diferente.
Lejos de preparar un plan de salida, la delegación mexicana está enfocada en asegurar el futuro de las exportaciones y la inversión extranjera. Ebrard adelantó que el próximo 1 de julio será una fecha definitoria para el rumbo de la región, pues México y Canadá deberán fijar su postura oficial de cara a la revisión del mecanismo comercial.
La propuesta de México se centrará en garantizar la mayor certidumbre jurídica y económica posible. El gobierno planteará extender la duración del T-MEC por un nuevo periodo de 16 años. Las reglas vigentes del tratado establecen que los países deben decidir si prolongan el acuerdo por esta década y media, o si optan por un plazo de 10 años, el cual obligaría a realizar evaluaciones conjuntas de manera periódica.

El avance de la iniciativa mexicana dependerá enteramente de la respuesta en Washington. Mientras la Secretaría de Economía proyecta confianza en la continuidad y solidez del acuerdo trilateral basado en las mesas de trabajo actuales, la Casa Blanca sostiene una retórica enfocada en ajustar las condiciones a su favor. El inicio de julio evidenciará si la visión a largo plazo de México logra establecerse frente a las exigencias de revisión impulsadas por la administración de Trump.





