**Seguridad Nacional frena intercepciones tras tres decesos; videos desmienten versión oficial en Texas**
José Gallardo / Información internacional.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), ordenó al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detener las intercepciones vehiculares en todo el país. Esta decisión responde a una serie de operativos letales que cobraron la vida de tres personas en Texas, Maine y Florida durante la última semana.
Las tácticas de la agencia federal enfrentan un intenso escrutinio público, luego de que agentes dispararan contra un ciudadano colombiano en Biddeford, Maine, y abatieran al mexicano Lorenzo Salgado Araujo en Houston, Texas.

En el caso de Salgado, la primera versión oficial del gobierno argumentó defensa propia. Un portavoz señaló que el migrante ignoró las órdenes y usó su automóvil como arma para intentar atropellar a un oficial. No obstante, nuevos videos de vigilancia obtenidos por “The Washington Post” refutan directamente esta narrativa.
Las grabaciones de cámaras de comercios y residencias, que documentan una persecución de casi seis minutos, demuestran que Salgado nunca dirigió su vehículo para embestir a los agentes, quienes viajaban en unidades sin logotipos.
El panorama legal para los oficiales involucrados en Houston se complica. Tres pasajeros que acompañaban a Salgado, aseguraron que el elemento abrió fuego casi de inmediato al descender de su unidad.

Para evitar su deportación y garantizar que declaren en el juicio, el fiscal de distrito del condado de Harris, Sean Teare, certificó a estos testigos para obtener visas U. El fiscal Teare confirmó que su oficina está lista para presentar cargos formales, si se comprueba el uso injustificado de fuerza letal.
Mientras el Buró Federal de Investigaciones (FBI) encabeza las indagatorias en Texas, también asumió el control del caso en Maine. Allí, un operativo similar culminó con la muerte de un conductor de origen colombiano.

Aunque la policía local descartó riesgos adicionales, testigos como Daniel Boucher indicaron que el vehículo oficial fue el que embistió al automóvil civil, cuyo conductor alcanzó a decir que intentaba detenerse, antes de morir por los impactos. Este suceso motivó protestas del grupo “Maine Resists” y exigencias de investigación por parte de la congresista demócrata Chellie Pingree.
A estos eventos se suma un tercer deceso en St. Augustine, Florida. Un joven de 28 años de origen mexicano murió atropellado por un camión de carga en una carretera, tras abandonar su vehículo e intentar escapar a pie de un operativo de agentes federales de inmigración en una gasolinera.

Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes, advirtió que los incidentes fatales a manos de esta agencia federal no son casualidad. Al registrarse tres decesos en distintos estados en un lapso de apenas 11 días, Salas apuntó a un claro patrón de actuación. Señaló el riesgo fatal de enviar oficiales armados a los vecindarios sin cámaras corporales, operando con falta de transparencia y sin rendir cuentas por sus acciones.
La acumulación de estos decesos obligó a suspender temporalmente las detenciones de tránsito, para evaluar los procedimientos vigentes y prevenir más pérdidas. Con estas muertes, suman al menos once tiroteos mortales documentados, que involucran a autoridades migratorias durante el mandato de Donald Trump, elevando la presión sobre las prácticas operativas de la agencia.





