Estados Unidos prosperaría sin el T-MEC, afirma Trump

– Aunque no descarta firmarlo, el mandatario advierte que su país no necesita este pacto comercial.

Redacción / Información Internacional

Desde Francia, el presidente Donald Trump declaró este miércoles que la economía de Estados Unidos no depende del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Si bien el mandatario dejó abierta la puerta a una eventual renovación, fue directo al señalar que a su país le iría mejor sin mantener vigente este acuerdo, marcando un tono desafiante a escasas semanas de que se cumpla un plazo decisivo para el futuro de la región.

Durante un breve encuentro con la prensa, Trump expresó sus reservas sobre el rumbo de la integración norteamericana. “Preferiría no tener el acuerdo, pero quizá lo firme”, comentó a los periodistas, para luego enfatizar su postura: “Nos va mejor como país si no tenemos un acuerdo”.

Estas declaraciones llegan en un momento límite de la agenda diplomática. Los gobiernos de las tres naciones tienen hasta el próximo 1 de julio para aprobar la extensión del pacto o, en su defecto, notificar formalmente su intención de abandonarlo. Este último escenario detonaría un proceso de salida con una duración de 10 años, una ventana de tiempo diseñada para amortiguar el impacto y negociar nuevas modificaciones.

Mientras el presidente lanza estas advertencias desde Europa, los equipos técnicos ya trabajan en las mesas de negociación. A lo largo de esta semana, la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) sostiene reuniones en Washington con sus contrapartes mexicanas. La agenda está dominada por temas agrícolas y la exigencia de condiciones equitativas para los productores de ambos lados de la frontera. Si las posturas no logran alinearse, hay una tercera ronda de discusiones ya programada en la Ciudad de México para la semana del 20 de julio.

En paralelo, los motores económicos de Estados Unidos han intensificado su presión en la Casa Blanca para salvar la alianza. Los grupos agrícolas urgen a la administración a garantizar una prórroga de 16 años que asegure el flujo de productos libres de aranceles. Sus exigencias son específicas: buscan disposiciones más estrictas sobre el comercio de maíz transgénico, mayores facilidades para introducir etanol a México y lograr la apertura del mercado lácteo en Canadá, considerado hasta ahora como un bloque altamente restrictivo.

La industria automotriz también juega sus cartas. Representantes de gigantes como General Motors, Ford Motor y Stellantis ven en la revisión del tratado la vía para blindar sus operaciones. Matt Blunt, quien lidera un importante grupo del sector, destacó que Norteamérica enfrenta actualmente una desventaja frente a otras regiones productoras de vehículos que operan bajo acuerdos recíprocos más ágiles, por lo que renovar el marco legal es vital para mantener la viabilidad de las plantas.

En sus seis años de operación, el T-MEC, junto con el andamiaje de su predecesor, ha consolidado una economía regional profundamente entrelazada que sostiene un intercambio trilateral anual cercano a los 1.6 billones de dólares. Pese a las dudas expresadas desde el Ejecutivo estadounidense, el futuro de este bloque dependerá de la capacidad de los negociadores para conciliar las posturas políticas con las urgencias de una industria continental que busca no perder terreno a nivel global.

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