Demandas judiciales, deserciones partidistas y discursos contra migrantes, yihadistas y comunistas elevan la tensión en la disputa por el control del Congreso.
A horas de las elecciones legislativas en Estados Unidos, la contienda se desarrolla entre acusaciones de corrupción, maniobras para desviar votos y advertencias sobre un supuesto fraude electoral. Mientras candidatos demócratas expresan optimismo sobre la posibilidad de recuperar el control de ambas cámaras del Congreso, Donald Trump intensifica su discurso contra migrantes, yihadistas y comunistas, a quienes señala como amenazas para el país. El encarecimiento de la vida, los combustibles y las críticas por presuntos abusos de poder también dominan los últimos mensajes de campaña.
La tensión aumenta con disputas judiciales, como la demanda del Departamento de Justicia contra una posible confusión de nombres en las boletas de Alaska, y el respaldo de la demócrata Haley Stevens al republicano Mike Rogers en Michigan, tras perder las primarias. A ello se suman las denuncias republicanas sobre presuntos votos de personas no ciudadanas, mientras persiste la incertidumbre sobre la aceptación de los resultados. El exdirector de la CIA John Brennan advirtió sobre los riesgos de las acciones de Trump antes, durante y después de la jornada electoral.





