– INE y dependencias rastrearán vínculos delictivos en los aspirantes del próximo proceso electoral.
José Gallardo / Información Internacional
De cara a los comicios de 2027, el Instituto Nacional Electoral (INE) alista un filtro sin precedentes. Su presidenta, Guadalupe Taddei, confirmó el inicio de los trabajos para cruzar datos con cinco instituciones federales y revisar hasta 800 mil postulaciones, buscando impedir el ingreso de la delincuencia organizada a las boletas.

El diseño operativo de la nueva Comisión de Verificación de Integridad de Candidaturas avanza a través de una mesa técnica recién instalada. En esta labor de inteligencia participan la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, el Centro Nacional de Inteligencia, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, además de la Fiscalía General de la República. El propósito de este bloque es consolidar un mecanismo de colaboración ágil, evitando así los contratiempos logísticos que la autoridad experimentó con el Senado durante la organización de la elección judicial.
Taddei precisó que el desafío es mayúsculo. El organismo proyecta procesar entre 750 mil y 800 mil consultas solicitadas por los partidos respecto a sus cuadros para cargos municipales, estatales y federales. Sin embargo, el INE no actuará como tribunal ni vetará perfiles directamente. Su rol será estrictamente de conducto: enviará las peticiones a las autoridades de seguridad y devolverá los hallazgos.

Para que este modelo funcione, se garantizará la máxima confidencialidad. “Tenemos que garantizar esa secrecía de la información para que no se maneje en términos negativos políticamente”, subrayó Taddei. Una vez entregados los resultados, será responsabilidad exclusiva de cada partido político decidir si sostiene o retira a un candidato señalado por posibles irregularidades.
El próximo martes, el Consejo General definirá si esta comisión inicia funciones de inmediato o si su instalación formal se aplaza hasta septiembre, mes en que toca la renovación ordinaria de comisiones. Por ahora, el interés al interior del instituto es alto, ya que ocho de los diez consejeros elegibles levantaron la mano para ocupar uno de los tres espacios disponibles en este nuevo órgano de vigilancia.





