– Las instalaciones operarán como laboratorio para ensayar tecnologías de supervivencia extrema y afinar la logística antes de enviar tripulaciones al planeta rojo.
Redacción / Información Internacional
La NASA presentó la primera de tres fases para establecer una base permanente en la superficie de la Luna en los próximos dos a tres años. El proyecto, enmarcado dentro del programa Artemis, tiene el objetivo de crear un espacio para ensayar expediciones humanas a Marte, desarrollar tecnología de soporte vital y analizar materiales terrestres antiguos.
Carlos García-Galán, director del programa de la base lunar, explicó que la Luna funcionará como un paso previo indispensable. El ingeniero comparó el proceso con el entrenamiento en montañas de menor altura antes de intentar el ascenso al Everest, señalando que es necesario dominar las operaciones lunares antes de emprender viajes más largos.
Para la construcción de la infraestructura, la agencia otorgó contratos a cuatro empresas privadas estadounidenses. Estas compañías se encargarán de fabricar módulos de aterrizaje, vehículos todoterreno y drones. La NASA delegará el traslado de carga a la industria privada, mientras mantiene la dirección, el financiamiento y el desarrollo de las tecnologías de mayor complejidad.

Los retos de la superficie lunar
El equipo técnico centra sus esfuerzos en resolver tres obstáculos principales para concretar el proyecto. El primero es garantizar que la industria construya la cantidad de naves requeridas en el plazo establecido. El segundo consiste en establecer una cadena logística constante para abastecer a los humanos a cuatro días de distancia de la Tierra.
El tercer reto es la supervivencia a las temperaturas. La base se ubicará en el Polo Sur de la Luna, una región donde el Sol se mantiene a pocos grados sobre el horizonte y las noches duran 14 días terrestres. Los sistemas deberán soportar un rango térmico que va desde los 127 grados Celsius en áreas iluminadas hasta menos de 200 grados bajo cero en las zonas de sombra permanente.

Operación y aplicaciones terrestres
El plan de trabajo establece que la base mantendrá actividad robótica ininterrumpida durante todo el año. En la etapa inicial, las tripulaciones viajarán dos veces por año para interactuar con los sistemas automatizados ya instalados. El objetivo de la agencia es aumentar esta frecuencia de manera progresiva hasta lograr la presencia humana ininterrumpida.
García-Galán apuntó que las soluciones de ingeniería diseñadas para este entorno tendrán aplicaciones directas en la Tierra. El desarrollo de reactores nucleares para abastecer la base lunar, por ejemplo, podría derivar en sistemas para llevar energía eléctrica a zonas terrestres sin cobertura, de la misma forma en que el programa Apolo aceleró la creación de la microelectrónica en décadas pasadas.





