Más de 145 mil hectáreas dependen del temporal para la siembra de alimentos
Redacción
Izúcar de Matamoros, Pue.
Con la llegada de las primeras lluvias, productores de la Mixteca poblana iniciaron la preparación de sus tierras para el ciclo agrícola de temporal, del que dependen alrededor de 145 mil hectáreas destinadas principalmente a la producción de maíz, cacahuate, sorgo, frijol y calabaza.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), el maíz ocupa la mayor superficie de cultivo en la región con aproximadamente 85 mil hectáreas sembradas, seguido por el cacahuate con 30 mil hectáreas, cultivo que tiene como principales municipios productores a Tlapanalá, Chiautla de Tapia y San Pedro Yeloixtlahuaca.

La mayoría de las parcelas de la región carecen de sistemas de riego, por lo que los agricultores dependen completamente de las precipitaciones para iniciar la siembra y lograr el desarrollo de los cultivos. Esta condición es aún más marcada en terrenos ubicados en laderas y zonas serranas, donde el acceso al agua es limitado.
Durante junio y julio, los campesinos realizan labores de limpieza, barbecho y surcado de sus parcelas con el apoyo de tractores, yuntas o motoyuntas, dejando listas las tierras para aprovechar las lluvias y comenzar la siembra.
Sin embargo, el éxito del ciclo agrícola permanece sujeto al comportamiento del clima. Una disminución o interrupción de las precipitaciones durante las primeras etapas del desarrollo de las plantas podría provocar pérdidas importantes, principalmente en cultivos de maíz, frijol y calabaza.

Información de la Sader señala que, además del maíz y el cacahuate, en la Mixteca poblana también se cultivan alrededor de 23 mil hectáreas de sorgo, cuatro mil de jamaica, tres mil de frijol, 800 de calabaza, 300 de ajonjolí y 250 de amaranto, distribuidos en los 45 municipios que integran esta región.
El maíz y el frijol continúan siendo los productos de mayor importancia para las familias campesinas, ya que una parte significativa de la cosecha se destina al autoconsumo, permitiendo complementar la alimentación familiar y reducir el impacto del incremento en los precios de los productos básicos.





