-José Mejía fue hospitalizado con múltiples lesiones tras intentar huir de agentes del ICE.
José Gallardo / Información internacional.
Un migrante de origen mexicano acusó a elementos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de haberlo golpeado severamente durante una detención en el estado de Virginia.
El afectado, identificado como José Mejía Hernández, asegura que las marcas que presenta en el rostro y la cabeza no coinciden con una simple caída.
Los hechos ocurrieron el 11 de agosto. De acuerdo con el testimonio de Mejía, él se dirigía a su trabajo cuando notó que dos vehículos se detuvieron cerca de su ubicación. Al suponer que era un operativo migratorio, decidió correr para alejarse. Durante la persecución, los oficiales le dispararon por la espalda con una pistola eléctrica, lo que provocó que perdiera el conocimiento al instante.
Al despertar, el hombre se encontraba internado en un hospital bajo la custodia de agentes que afirmaron desconocer qué le había sucedido. Mejía requirió siete suturas en el labio, presenta un derrame en la cabeza y reporta dolores intensos en el lado derecho de la cara.
Su situación médica actual es delicada, ya que necesita someterse a una resonancia magnética que los doctores no pueden realizarle debido al grillete electrónico que porta en el tobillo. Aunque el afectado acudió a las oficinas de inmigración para pedir el retiro temporal del dispositivo, su solicitud fue rechazada. A la par, estas lesiones le impiden trabajar, dejándolo sin la posibilidad de generar ingresos para sostener a su esposa e hijas.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) defendió el procedimiento de sus elementos. La dependencia federal argumentó que el uso de la fuerza fue estrictamente necesario porque el hombre intentó escapar del arresto.
Las autoridades también hicieron público el historial de Mejía. Detallaron que ingresó a Estados Unidos sin documentos en 2006, aceptó su retorno a México, y volvió a cruzar la frontera en 2008. Además, señalaron un arresto previo ocurrido en 2020 por presunto estado de ebriedad en la vía pública. Actualmente, el mexicano permanece libre pero sujeto a monitoreo satelital, a la espera de que se resuelva su proceso de deportación.





