– Centro en Pasadena organiza proyecciones del Mundial con talleres contra redadas de ICE y abusos laborales.
Redacción / Información Internacional
Durante la Copa del Mundo 2026, la afición por el deporte servirá como punto de encuentro y defensa para la población indocumentada en Estados Unidos. El Community Job Center de Pasadena proyectará los partidos del torneo para congregar a los trabajadores y, al concluir cada encuentro, brindará capacitación legal y humana. El objetivo es directo: orientar a las personas sobre sus derechos y enseñarles cómo actuar ante posibles operativos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
Esta iniciativa se desprende de la Red Nacional de Organización de Jornaleros (NDLON, por sus siglas en inglés), que desde hace 25 años funciona como un refugio seguro en el estado. Las reuniones para ver los juegos, pensadas como convivios comunitarios, buscan atraer a la población, especialmente durante los partidos de la selección mexicana y de los países de origen de los asistentes.

«Queremos tener fiestas donde podamos mirar el futbol juntos, pero a la vez aprovechar esos espacios para conectar», explica Manuel Vicente, activista y director de medios del centro. La estrategia incluye la coordinación con observadores legales apostados en las calles para documentar y prevenir abusos migratorios. Mediante estas acciones colectivas, la comunidad pretende «meterle un gol al ICE», nivelando la situación frente a una agencia gubernamental que opera con recursos millonarios.
Más allá del torneo deportivo, la operatividad del centro es diaria y abarca diversos frentes de protección. Cada madrugada, decenas de jornaleros acuden a las instalaciones para vincularse con empleadores mediante un sistema de rifa equitativo y sin intermediarios. La organización también cuenta con un departamento enfocado en recuperar salarios retenidos o robados, además de sostener un banco de alimentos que asiste a 400 familias cada semana, muchas de ellas afectadas por los incendios forestales recientes en la zona de Altadena.

José Madera, director del establecimiento, subraya la contradicción en el trato que reciben: «Si observas un incendio o un huracán, la comunidad jornalera siempre es una parte esencial para la limpieza, recuperación y reconstrucción de una localidad. Aun así, nos llaman criminales».
Para frenar la discriminación y el constante perfilamiento racial, NDLON capacita a los trabajadores en el idioma inglés, así como en oficios digitales que incluyen la producción de podcast y la operación de equipo audiovisual. Diversos jornaleros ya publican artículos en el periódico impreso La Talacha, creado para mantener informados a quienes no utilizan herramientas digitales. A través del trabajo constante, campañas políticas y la fuerza de su propia red, la organización busca garantizar que la adaptación de quienes persiguen una vida mejor se dé bajo condiciones justas y digna






