– La OMS alerta por el calentamiento del continente y pide planes de acción sanitaria.
José Gallardo / Información Internacional
Desde el 21 de junio, las altas temperaturas que se registran en el continente europeo han provocado la muerte de más de mil 300 personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) atribuyó este incremento en la mortalidad a los efectos directos del cambio climático y el calentamiento global, factores que han derivado en condiciones meteorológicas sin precedentes para la región.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que Europa es actualmente el continente que se calienta más rápido en el planeta, al registrar un aumento de temperatura que duplica la media global. A través de sus redes sociales, el funcionario detalló la magnitud de la situación: alrededor de 150 millones de personas enfrentan un clima extremo que ya ha forzado el cierre de instalaciones escolares y provocado el colapso operativo en diversas redes eléctricas.

Ante estos hechos, el titular del organismo internacional hizo un llamado a los países europeos para que implementen programas de salud pública específicos, con el fin de proteger a los ciudadanos frente a las altas temperaturas y estructurar medidas a largo plazo contra el cambio climático.
Francia concentra una gran parte de los decesos reportados. La agencia de salud pública de dicho país documentó un exceso de mortalidad de casi mil personas en comparación con sus promedios habituales, un repunte estadístico que coincide con el pico de calor iniciado el 24 de junio. A la par de las altas temperaturas, durante el fin de semana se registraron tormentas eléctricas severas en la franja central del territorio francés. La agencia meteorológica Météo France clasificó estos eventos como peligrosos debido a la presencia de fuertes ráfagas de viento, caída de granizo y lluvias intensas.

En el resto de la región, los termómetros han marcado cifras inéditas durante los últimos días. La República Checa reportó máximas de 41.9 grados Celsius, Alemania alcanzó los 41.7 grados, Hungría registró 40.7 y Polonia llegó a los 40.5 grados.
Las implicaciones operativas de estas temperaturas ya merman el funcionamiento de áreas esenciales, particularmente en el sector médico. En el Hospital Universitario de Düsseldorf, en Alemania, la falta de aire acondicionado en la unidad de cardiología ha obligado a pacientes recién operados del corazón a permanecer en habitaciones que superan los 38 grados. Esta condición somete a los convalecientes a un desgaste físico adicional que interfiere directamente en su recuperación al dificultar la cicatrización de las heridas, exhibiendo las vulnerabilidades de la infraestructura hospitalaria frente a los nuevos extremos del clima.






