-El exmandatario reaparece en Italia junto a Avishai Neriah, señalado por soborno
Redacción / Internacional.
La imagen del expresidente Enrique Peña Nieto en las primeras filas de una exclusiva boda en Portofino, Italia, ha vuelto a colocar su nombre en el centro del debate público. No es su presencia en el evento lo que ha generado inquietud, sino la identidad de quien estaba a su lado: el empresario israelí Avishai Neriah, señalado junto con su socio Uri Ansbacher de haber pagado 25 millones de dólares al entonces mandatario mexicano a cambio de contratos gubernamentales durante el sexenio 2012-2018. Las imágenes, difundidas en redes sociales, muestran a Peña Nieto con traje oscuro y una kipá beige, en una celebración que ha reabierto viejas controversias en torno al caso del software espía Pegasus.
La boda y la imagen que lo cambia todo
El video que ha dado la vuelta al mundo fue grabado durante la presentación del cantante jasídico Motty Steinmetz en la boda del cantante israelí Omer Adam con Sacha Israelovich, celebrada en un castillo privado de Portofino. En un paneo de la cámara, aparece Peña Nieto en las primeras filas, justo al lado de Neriah, según la identificación realizada por el medio israelí The Marker. La ceremonia, a la que asistieron empresarios y figuras del espectáculo, contó con un despliegue considerable de seguridad y privacidad para los invitados.
El hecho de que el exmandatario portara una kipá —pequeña gorra ritual usada tradicionalmente por varones judíos— ha sido interpretado como una muestra de respeto hacia la celebración, aunque también ha avivado las especulaciones sobre su cercanía con la comunidad judía. No es la primera vez que Peña Nieto se vincula con figuras de Israel: en 2016, durante su visita a los funerales de Shimon Peres, recorrió el Muro de los Lamentos acompañado de la entonces secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, y de los líderes de la comunidad judía en México.
Los señalamientos de soborno, en el centro de la conversación
La reaparición pública de Peña Nieto junto a Neriah reactivó el debate sobre las acusaciones que ambos empresarios hicieron en un arbitraje legal bajo la ley del Torá, donde sostuvieron haber “invertido conjuntamente” 25 millones de dólares entre 2012 y 2018 a cambio de contratos durante el sexenio priista. Según la información revisada por The Marker, los documentos presentados ante el tribunal no detallan con precisión de qué forma se entregó el dinero al expresidente, ni cómo se dividió la aportación entre ambos empresarios. No obstante, especialistas consultados por el medio señalaron que los recursos podrían haberse destinado a la campaña presidencial de Peña Nieto en 2012.
El propio Peña Nieto, en julio de 2025, calificó las acusaciones de “totalmente falsas” y aseguró en una entrevista que nunca dio instrucciones para asignar contratos a proveedores específicos. “Lamento encontrarme con notas que, sin el mínimo rigor periodístico, hacen afirmaciones a la ligera y dolosamente”, escribió entonces en sus redes sociales.
Lo que ya había documentado la investigación periodística
El caso no es nuevo. La organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) documentó previamente cómo, durante los últimos meses del gobierno de Peña Nieto, se otorgaron contratos millonarios a empresas señaladas de servir como fachada para triangular la venta de software de espionaje.
Entre los hallazgos de esa investigación destaca un contrato por 4.2 millones de dólares asignado el 31 de julio de 2018 —a cuatro meses de que Peña Nieto dejara el cargo— a la empresa Air Cap, entidad vinculada con el empresario israelí Uri Ansbacher. La empresa beneficiada fue posteriormente declarada “fantasma” por el Servicio de Administración Tributaria (SAT). En total, distintas dependencias federales y estatales le otorgaron contratos por casi mil millones de pesos entre 2017 y 2020. La compañía mantuvo contacto con dependencias del gobierno siguiente, que incluso le enviaron invitaciones para cotizar servicios.
Peña Nieto, sin respuesta pública sobre la boda
Hasta el momento, el expresidente no se ha pronunciado sobre su presencia en el evento ni sobre su cercanía con Neriah durante la ceremonia. Por su parte, la Fiscalía General de la República abrió una carpeta de investigación para esclarecer los señalamientos, luego de que trascendieran los detalles del arbitraje entre los dos empresarios.
Otras reapariciones y el entorno mexiquense
La aparición de esta semana se suma a otras reapariciones públicas del expresidente en los últimos meses. En mayo de 2026 fue captado en el lobby del Hotel Ixtapan Spas & Resort, en el Estado de México, portando unos zapatos Ferragamo valuados en más de 20 mil pesos. Días antes, un ciudadano lo había fotografiado en Metepec, cerca de las oficinas del SAT, desplazándose sin escoltas ni dispositivos de seguridad visibles.
Según el periodista Mario Maldonado, el motivo de su regreso a México estaría ligado a problemas de salud de la madre del exmandatario. Aurelio Nuño, exsecretario de Educación Pública durante su sexenio, confirmó que Peña Nieto “no piensa hacer política, no vino a hacer política. Vino a ver a su familia, punto y se acabó”.
Ciudad Torá: un proyecto en el mismo territorio
Paralelamente, en la región de Ixtapan de la Sal y Tonatico, donde Peña Nieto ha sido visto recientemente, se gesta un proyecto de gran escala: Ciudad Torá, una ciudad proyectada para familias judías ortodoxas en 259 hectáreas. La primera piedra se colocó en 2021, pero hasta ahora no existe evidencia pública clara de permisos integrales de desarrollo urbano ni de autorización de Impacto Estatal.
El proyecto, impulsado por figuras como Moisés Shemaria y el rabino Yosi Tawil, plantea una intervención urbana que modificaría el metabolismo territorial de una región turística y de baja densidad. La pregunta que queda en el aire es si existe algún vínculo entre la presencia de Peña Nieto en la zona y el desarrollo de este enclave comunitario, aunque hasta el momento no hay pruebas públicas que lo confirmen.
La imagen de Peña Nieto en Portofino, junto a un empresario señalado de soborno, no es un hecho aislado. Es un eslabón más en una cadena de reapariciones que mantienen vivo el escrutinio sobre su gestión, a casi ocho años de haber dejado el cargo. Mientras el expresidente elige el silencio como respuesta, las investigaciones periodísticas y los expedientes judiciales siguen acumulando preguntas sin responder.





