Por: Nicolás Dávila Peralta

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El 1° de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rindió su Segundo Informe de Gobierno, en tanto que la secretaria de Gobernación Rosa Icela Rodríguez Velázquez, entregó el texto del informe al Poder Legislativo, en un acto marcado por una concertación entre las fuerzas políticas.
En su discurso, la mandataria destacó los avances que el país ha logrado en todos los campos de la administración pública.
Desde luego, enfatizó la política social estructurada en los “Programas de Bienestar”, que han beneficiado a 42 millones de mexicanos, a través de las becas para adultos mayores, mujeres de 60 a 64 años, personas con discapacidad, así como los programas para jóvenes y para productores del campo.
En materia laboral resaltó los altos índices en el aumento al salario mínimo, la reducción de la semana laboral y la seguridad social para los trabajadores digitales. Habló de más de 23 mil millones de dólares en inversión extranjera directa durante el primer semestre de este año, un desempleo del 2.9 por ciento y la disminución de la inflación.
En materia de seguridad enumeró los presuntos delincuentes detenidos —casi 60 mil personas—, las armas aseguradas a la delincuencia y los millones de drogas confiscadas. Otro programa que acentuó la presidenta fue el programa de vivienda para personas que ganan hasta dos salarios mínimos, así como la reestructuración de créditos de vivienda impagables, en beneficio de 5.2 millones de personas.
En materia de salud, informó de las unidades de medicina familiar y hospitales construidos durante el segundo año de gobierno, así como el programa “Salud Casa por Casa”, para adultos mayores de 65 años.
Puso énfasis en los programas energéticos, con los cuales se están enfrentando las privatizaciones aprobadas y ejecutadas durante los años del neoliberalismo, especialmente las concretadas gracias al “Pacto Por México”, la alianza entre PRI, PAN Y PRD, en el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Además de destacar la población estudiantil beneficiada por los programas de apoyo para alumnos de todos los niveles educativos, a través de las becas “Rita Cetina”, “Benito Juárez” y “Gertrudis Bocanegra”, así como la ampliación de las unidades de la Universidad Nacional “Rosario Castellanos”.
En su mensaje subrayó que su gobierno se ha conducido con honradez, porque el dinero es público, es dinero del pueblo y no de los gobernantes. Y añadió: “Ya no regresará nunca más en sistema de corrupción y privilegios, ahora vivimos una democracia con justicia social”.
Es innegable que falta camino por recorrer para avanzar hacia un país más justo, más democrático, un país en paz, un país líder; pero los datos presentados en este Segundo Informe de la presidenta Sheinbaum Pardo, indican que el país avanza. Sin embargo, las palabras pronunciadas por la mandataria no se pueden asumir como absolutas, falta mucho para que el partido gobernante cuide que en sus filas no haya corrupción, impunidad y privilegios.
La mala hierba en Morena
Los ciudadanos no son ingenuos ni ignorantes, ya no es fácil engañar a la población. Ponía en la columna de la semana pasada la historia del rey desnudo; hoy, la gente conoce a los políticos o aspirantes a políticos que van desnudos, que carecen de honestidad, de capacidad para ejercer un cargo público, cuyo historial va ligado a la corrupción, a los vínculos con el crimen, a la ambición y hasta la banalidad. Ellos son la mala hierba en las filas del partido gobernante.
Ahí está el caso de las diputadas locales de Morena ridiculizando a los ancianos, legisladoras que han saltado de un partido a otro para mantener su rating en redes sociales. Pero más grave es el de la gobernadora de Quintana Roo, la licenciada en Comunicación María Elena Hermelinda Lezama Espinoza, cuya forma de vivir el ideal morenistas de “primero los pobres” son sus constantes viajes familiares en aviones privados dentro y fuera del país; algo muy parecido a la forma de vivir el principio de “primero los pobres” del senador con una residencia millonaria en Tepoztlán.
Mala hierba es en la Mixteca la presidenta municipal de Acatlán de Osorio, la principal ciudad enclavada en el corazón de la Mixteca poblana, a punto de ser destituida, junto con su Cabildo, por los malos manejos de presupuesto; corrupción evidente, pues.
Malas hierbas son, igualmente, el senador sinaloense que, en lugar de enfrentar la justicia, renuncia a Morena para mantener su fuero legislativo; o el hijo de papi que hace berrinche porque le quitan la visa estadounidense y reacciona como adolescente.
Y qué decir del coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, que llegó a un acuerdo para que la oposición no desquiciara la sesión de entrega del informe presidencial, pero dejó en el aire el desafuero del líder priísta, desafuero al que él se ha opuesto.
En Puebla tenemos a varios políticos, hombres y mujeres, que van llenando bardas y rejas con sus nombres, todos, ellos y ellas, solemnes desconocidos que buscan una candidatura, y para ello prometen, regalan, distribuyen volantes que sólo acumulan basura en una ciudad que requiere limpieza.
Políticos de peso, de prestigio, capaces, los hay en Morena, son los que han asumido con responsabilidad y convicción el proyecto de la 4T; no obstante, son otros y otras quienes antes de tiempo lo único que demuestran es su deseo de subir en la política, de usar a Morena como trampolín, tal como lo han usado muchos que hoy son señalados de corrupción y colusión con el crimen.
El llamado de la presidenta Claudia Sheinbaum es muy claro, y de él depende no sólo que Morena se mantenga como mayoría en el gobierno, sino que se cumplan a cabalidad los principios por los cuales el pueblo votó en 2018 y volvió a votar en 2024.
Mientras el Movimiento de Regeneración Nacional no depure sus filas y seleccione cuidadosamente a sus candidatos para 2027, le estará abriendo la puerta a una oposición cuyo único proyecto es regresar al pasado, pero ahora bajo la estricta y dañina influencia de la ultraderecha trumpista, tal como está sucediendo en Centro y Sudamérica.
En especial, yo conservaría las negritas de “La mala hierba en Morena”, “Los ciudadanos no son ingenuos ni ignorantes”, “Ellos son la mala hierba…” y el último párrafo, porque ahí está concentrada la tesis y postura crítica de la columna.





