– El temor a deportaciones deja sin trabajadores al sector ganadero, elevando precios al consumidor.
José Gallardo / Información Internacional
Las recientes operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en zonas rurales de Texas, Oklahoma y Kansas han generado una severa falta de mano de obra en el sector ganadero. Esta situación, sumada al alza en los combustibles para el transporte, ha provocado que el precio de la carne registre aumentos directos para los consumidores estadounidenses.

De acuerdo con asociaciones de productores de estos tres estados, cerca de la mitad de los empleados de la industria cárnica son inmigrantes, principalmente latinos. Sin embargo, el miedo a los operativos ha causado que incluso trabajadores con estatus legal abandonen sus puestos, ante la duda de que las autoridades ignoren sus documentos y procedan con una deportación.
En un comunicado conjunto, los ganaderos explicaron que la presencia de agentes migratorios interrumpió el funcionamiento de corrales de engorde, compañías de granos, procesadoras lácteas y redes de transporte. Estos frenos logísticos han retrasado el envío de miles de cabezas de ganado, lo que se traduce en millones de dólares en ingresos perdidos.

Scarlett Mabinger, portavoz de la Asociación de Ganado de Kansas, señaló que los dueños de negocios reportan un alto nivel de ausentismo laboral desde que las comunidades notaron el incremento de oficiales federales esta semana. Sobre esto, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó que realiza operativos en estas áreas rurales con el objetivo de localizar a personas con antecedentes penales.
El resultado de esta escasez de personal y retrasos de distribución ya es visible en los mercados. Actualmente, la carne molida alcanza un costo de siete dólares por libra (aproximadamente medio kilo), lo que representa un aumento de al menos un 10 por ciento en comparación con el precio que tenía hace un año.
Mientras los operativos federales se mantengan en la región, los productores advierten que la falta de personal limitará la cadena de suministro, dejando al comprador final con la carga de absorber el incremento en el costo de los alimentos.





