Retiran delegaciones durante discurso de Netanyahu en la ONU

-Delegados dejan la Asamblea General por segundo año consecutivo

Redacción / Nueva York.

La Asamblea General de Naciones Unidas registró una nueva salida de delegaciones durante el discurso del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. Por segundo año consecutivo, representantes abandonaron la sala mientras el mandatario intervenía. La presidencia del órgano realizó llamados al orden y la sesión continuó. El hecho ocurrió en un contexto de tensiones por la guerra en Gaza, la situación de los rehenes y las acusaciones internacionales contra Israel.

En su alocución, Netanyahu sostuvo que el principal desafío para la seguridad global es el terrorismo impulsado por Irán y organizaciones como Hamas. Dijo que Teherán representa una amenaza significativa para la paz mundial, para Israel y para Estados Unidos, y mencionó el desarrollo de programas de armas nucleares y misiles balísticos. Aseguró que la lucha contra el terrorismo y la eliminación de sus líderes son cruciales para la estabilidad regional. Presentó un mapa titulado “La Maldición”, en el que ubicó a Irán, Irak, Siria, Líbano y Yemen como partes de una red que, afirmó, amenaza la existencia de Israel y la seguridad internacional.

El primer ministro recordó los ataques del 7 de octubre, cuando, según su relato, terroristas de Gaza invadieron Israel y cometieron actos de violencia. Señaló que esa fecha marcó una jornada de graves pérdidas para su país, con inocentes muertos y secuestrados. Añadió que Hamas y otras milicias coordinaron acciones en la región, incluidos Hezbolá, los hutíes y grupos proiraníes. Frente a ello, defendió las operaciones militares israelíes y afirmó que en el último año se debilitó de forma significativa a esos grupos, se eliminó a gran parte de su liderazgo y se destruyeron arsenales clave.

En ese marco, mencionó la eliminación de líderes terroristas en Gaza, Líbano y Siria, y la consideró fundamental para desmantelar redes que amenazan la región. También se refirió a la operación Rising Lion, una guerra de 12 días que, dijo, debilitó significativamente el programa nuclear de Irán. Destacó el papel de los pilotos israelíes en esa misión y agradeció expresamente a Donald Trump por su apoyo y por las acciones militares conjuntas que neutralizaron defensas aéreas iraníes.

La exposición se dividió en segmentos. Cerca del minuto 01:08, Netanyahu situó a Irán como una amenaza significativa para la paz mundial, Israel y Estados Unidos, y aludió a sus programas de armas nucleares y misiles balísticos. En el minuto 06:04, se centró en la situación de seguridad tras los ataques de Hamas, la continuidad de la lucha para rescatar a los rehenes y la necesidad de asegurar la paz regional. Hacia el 12:16, vinculó la lucha contra el terrorismo con la seguridad global y sostuvo que la desmilitarización de Gaza podría traer paz solo con un compromiso real hacia Israel. En el 18:19, rechazó las acusaciones de genocidio y ataques deliberados a civiles, y afirmó que su país toma medidas extraordinarias para proteger a los no combatientes. En el 25:01, abordó el antisemitismo y criticó a líderes que reconocen un Estado palestino. En el 30:29, cuestionó a la Autoridad Palestina por glorificar a asesinos y llevar más de 20 años sin elecciones. Y en el 36:33, planteó que la paz depende de derrotar a Hezbolá y cooperar con naciones árabes.

Netanyahu dedicó un pasaje emotivo a los rehenes. Afirmó que Israel ha rescatado a más de 200 personas, pero que todavía hay 48 en manos de Hamas, en condiciones inhumanas. Se dirigió directamente a ellos para asegurarles que no han sido olvidados y que se harán esfuerzos para liberarlos. “La esperanza y la determinación son clave”, planteó, al prometer que Israel no descansará hasta lograr su liberación.

Sobre Gaza, el mandatario rechazó las acusaciones de genocidio y de ataques deliberados contra civiles. Sostuvo que Israel toma medidas extraordinarias para proteger a los no combatientes y que las bajas civiles representan un costo humano para su país, mientras que Hamas, acusó, utiliza a la población como escudos humanos. Dijo que Israel ha enviado millones de folletos y mensajes a los ciudadanos de Gaza para que evacuen antes de las operaciones militares, una acción que, según él, contradice las acusaciones de genocidio. También afirmó que, pese a las denuncias de hambruna, su país ha suministrado más de 2 millones de toneladas de alimentos a Gaza, lo que presentó como prueba de su compromiso humanitario. Mencionó que la ONU ha reconocido que grupos armados como Hamas han desviado ayuda humanitaria, lo que agrava la situación.

El discurso también abordó el antisemitismo. Netanyahu dijo que sigue siendo un problema persistente en el mundo, con consecuencias graves en varias naciones, y citó la violencia y las celebraciones por ataques terroristas como muestra de la gravedad del asunto. Criticó a los líderes mundiales que han reconocido un Estado palestino y calificó esa decisión como una “recompensa vergonzosa” para los terroristas. A su juicio, ese mensaje podría alentar más violencia contra judíos y crear un ciclo peligroso. Sostuvo que la negación palestina del derecho a existir del Estado judío ha sido la raíz del conflicto durante décadas y subrayó la falta de voluntad para la coexistencia pacífica.

En relación con la Autoridad Palestina, afirmó que glorifica a los asesinos de judíos y cristianos y fomenta el odio en su educación. También señaló que lleva décadas sin elecciones, lo que, dijo, perpetúa la corrupción y la violencia. Para Netanyahu, el ataque del 7 de octubre intensificó las tensiones y la idea de conceder un Estado palestino cerca de Jerusalén es vista como una locura por muchos en Israel. Frente a ese panorama, planteó que la paz en Medio Oriente depende de la derrota de Hezbolá y de la cooperación con naciones árabes. Aseguró que la victoria de Israel puede llevar a un futuro de prosperidad y paz en la región.

El primer ministro sostuvo que la cooperación con Israel traerá beneficios tecnológicos y científicos a los países árabes, con avances en medicina, defensa y agricultura, entre otros campos. Afirmó que el pueblo iraní anhela recuperar su libertad y reconstruir relaciones amistosas con Israel, y que esa amistad podría beneficiar a toda la comunidad internacional. Además, expresó su esperanza de expandir los Acuerdos de Abraham para lograr una era de paz y prosperidad basada en la cooperación tecnológica y la seguridad mutua. Los recientes hechos del 7 de octubre, dijo, resaltan la necesidad de defenderse, y Israel ha luchado para asegurar su independencia y el sueño de vivir en libertad.

La salida de delegaciones durante su intervención no fue la única señal de tensión. La presidencia de la Asamblea insistió en llamados al orden mientras la sesión continuaba, y el gesto de retiro se repitió respecto del año anterior, lo que refleja la división que genera el conflicto. Mientras Netanyahu exponía sus argumentos, sectores diplomáticos mantienen posiciones críticas sobre la ofensiva israelí en Gaza y sobre el costo humanitario. El discurso, sin embargo, buscó reposicionar la narrativa israelí: amenaza iraní, terrorismo, rehenes, legítima defensa y cooperación regional.

Para el mandatario, los enemigos de Israel son también enemigos de otros países, como Estados Unidos. Dijo que el apoyo que Israel brinda en inteligencia es vital para prevenir ataques terroristas en otras naciones y que muchos líderes valoran esa colaboración en privado, aunque no lo expresen públicamente. Afirmó que un ataque masivo contra Israel es comparable a un ataque contra Estados Unidos y que la respuesta a tales agresiones debe ser contundente para mantener la seguridad nacional. Esa comparación fue uno de los ejes de su mensaje ante la Asamblea.

Netanyahu también insistió en que la desmilitarización de Gaza podría traer paz, pero solo si hay un compromiso real con Israel. Reiteró que la lucha contra el terrorismo es crucial para la seguridad global y que su país actúa para evitar que grupos armados reconstruyan su capacidad militar. En su visión, cualquier acuerdo debe incluir garantías de seguridad y el fin del control de Hamas sobre el territorio. A la vez, defendió la cooperación con países árabes como vía para una estabilidad más amplia.

La intervención se produjo en un escenario internacional marcado por reclamos de alto el fuego, debates sobre ayuda humanitaria y reconocimiento de un Estado palestino por parte de varios gobiernos. Netanyahu rechazó esas presiones y mantuvo una línea firme. Su discurso combinó denuncias contra Irán, Hamas y Hezbolá con un llamado a liberar a los rehenes, cuestionamientos a la ONU y una defensa de las acciones militares israelíes. También apeló a la memoria del 7 de octubre y a la necesidad de evitar que se repita.

Al concluir, el primer ministro dejó claro que Israel no cambiará de estrategia mientras considere que su existencia está en riesgo. Pidió a la comunidad internacional comprender la amenaza que, según él, enfrenta su país y apoyar la lucha contra el extremismo. Mientras la Asamblea retomaba su agenda tras la salida de delegaciones, la sesión quedó marcada por un nuevo episodio de distancia diplomática. Para Enlace Noticias, el discurso de Netanyahu volvió a colocar en el centro del debate la seguridad de Israel, la situación de los rehenes y el futuro de Gaza, sin lograr consenso entre los presentes.

Compartir
Juan Rubio
Juan Rubio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: ¡Contenido protegido!