– Moscú transfiere tecnología para desarrollar armas capaces de amenazar buques de guerra estadounidenses.
José Gallardo / Información Internacional
Rusia colabora activamente con Irán en el desarrollo de misiles de crucero supersónicos avanzados. Una investigación del diario británico Financial Times detalló que este esfuerzo en conjunto, denominado bajo el código secreto C430L, inició en 2023 y cuenta con la participación de especialistas rusos de alto nivel.
El objetivo central de este programa es dotar a Teherán de un sistema de propulsión de estatorreactor. Este motor permite que los proyectiles mantengan un vuelo a velocidades que superan por mucho la barrera del sonido, tecnología que, según expertos militares, se destinaría al diseño de misiles antibuque y de ataque terrestre.

Los especialistas consultados advierten sobre el peligro de este armamento. Jim Lamson, exanalista militar de la CIA, señaló que este desarrollo representa un sistema estratégico cualitativamente nuevo para los iraníes, diseñado para representar un riesgo directo contra los portaaviones y otros buques de Estados Unidos en Medio Oriente. Por su parte, Fabian Hinz, analista de rastreo de armas, destacó que se trata de tecnología militar sumamente sensible que Irán buscaba desde hace décadas, lo que indica que el proyecto requiere la autorización de las instancias más altas del gobierno ruso.
Aunque por ahora no hay pruebas de que Irán ya tenga estos misiles en operación, los registros de viaje, correspondencia filtrada y análisis de patentes muestran que las conversaciones y el trabajo continuaron hasta mediados de este año. La logística de este programa fue organizada por Rosoboronexport, la agencia estatal de exportación de armas de Rusia, en coordinación con NPO Mashinostroyenia, una empresa sancionada por Washington desde 2014.

Este acuerdo refleja una alianza cada vez más estrecha entre ambos países. A cambio del conocimiento técnico, Irán ha proporcionado a Moscú drones de ataque Shahed, piezas que se han vuelto clave en la guerra de Rusia contra Ucrania.
Para cerrar el reporte, Nicole Grajewski, profesora de la Universidad Sciences Po de París, indicó que este programa secreto demuestra el intento de Rusia por ampliar su conflicto y arrastrar a Estados Unidos a distintos escenarios bélicos sin importar las líneas rojas diplomáticas. Esta cooperación forma parte de un modelo más amplio de asistencia tecnológica encubierta que Teherán ha solicitado recientemente tanto a Rusia como a China para modernizar sus capacidades militares.





