
**La montaña cuenta con un sistema de cavernas, y metafóricamente es la representación del “inframundo” mesoamericano**
Carmela Bravo
San Nicolás Buenos Aires, Pue.
El “Cerro del Brujo” o “Volcán Coatepec”, fue considerado una montaña “sagrada” por la civilización que la habitó durante al menos 2 mil años en la antigua Mesoamérica; hoy en día, los municipios de San Nicolás Buenos Aires, San Salvador el Seco y Aljojuca en el estado de Puebla, comparten este territorio, que abarca aproximadamente 45 kilómetros cuadrados, donde se encuentran enclavados vestigios arqueológicos de gran importancia.
De acuerdo con la historia del lugar, ahí se asentó un enclave religioso de la época prehispánica, donde ocurrió una de las masacres de la conquista similar a la “Batalla de Zacatepec”, la cual duró tres días, en la que los españoles y los tlaxcaltecas arrasaron con todos los que ahí se encontraban.
A decir de los pobladores, la montaña “sagrada” cuenta con un sistema de cavernas, y metafóricamente es la representación del “inframundo” mesoamericano, en lo que fue un santuario «Acrópolis» de una ciudad antigua que se estableció en el “Cerro del Brujo” o “Volcán Coatepec”.
El sistema de cavernas en esta montaña, tiene su origen de los flujos de lava de este extinto volcán, abarcando una extensión de al menos 10 kilómetros, según muestran imágenes de satélite, con la capacidad de resaltar cavidades y comparadas con imágenes infrarrojas, que denotan las características del terreno.
De acuerdo con publicaciones sobre el lugar del cronista y divulgador cultural, Carlos Arreola López, “Hasta el momento se conocen de forma documentada solo el 10 por ciento de este sistema subterráneo, que van en 2 direcciones diferentes, iniciando en 2 punto distintos de lo que fuera el antiguo cráter a unos 2 mil 850 metros de altura sobre el nivel del mar, hasta la parte baja de este, a unos 2 mil 500 metros”.
Además, puntualiza: “Existiendo (en el lugar) una cantidad aún no contabilizada de elementos arquitectónicos, edificaciones, plataformas, terrazas y complejos, los cuales forman grandes estructuras que representan de manera metafórica a constelaciones y a la vía láctea en lo general, pues fue el plano astral, la guía para su construcción mil años antes de nuestra era”. La publicación detalla que se calcula que al menos el 50 por ciento del antiguo emplazamiento, se encuentra bajo una gruesa capa de sedimento y material vegetal, que en algunas secciones puede ser de varios metros de grosor. Fue en el 2023, cuando antropólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizaron estudios en la zona, y en su momento identificaron 30 estructuras piramidales.






