– En México, los mensajes falsos y la suplantación de identidad son los engaños principales.
José Gallardo / Información Internacional
Enviar dinero a familiares en el extranjero conlleva riesgos financieros considerables. A nivel mundial, una de cada cuatro personas que manda remesas asegura haber sido blanco de alguna estafa. Así lo documenta el estudio «El dinero viaja: Informe sobre la adopción de remesas digitales 2026», elaborado por la empresa de tecnología de pagos Visa.
El reporte detalla que, en el caso específico de México, los usuarios enfrentan engaños principalmente a través de mensajes falsos y tácticas de suplantación de identidad. El temor a perder los fondos va en aumento; al 42 por ciento de las personas que utilizan estos servicios les inquietan los delitos generados mediante Inteligencia Artificial (IA), sobre todo cuando los delincuentes fingen ser instituciones bancarias o conocidos.

Para América Latina, proteger estas transferencias es un tema de alta prioridad. En países como México y Brasil, el número de personas que recibe fondos duplica al de quienes los envían. Estos recursos no representan un dinero extra ocasional; por el contrario, son una base esencial para la economía diaria de los hogares. Cifras del Banco de México confirman este panorama al indicar que el 97 por ciento del dinero que ingresó al país hasta el segundo trimestre de este año provino de Estados Unidos.
Las motivaciones para mandar dinero reflejan las necesidades de los hogares: el 26 por ciento lo envía a manera de regalo, el 25 por ciento para cubrir gastos básicos de alimentación o servicios, y un 22 por ciento para ayudar en situaciones de emergencia.

Para facilitar este flujo continuo, las herramientas digitales se han vuelto indispensables. De hecho, el 66 por ciento de los consumidores mexicanos hace transferencias internacionales varias veces al año. La banca por internet y las aplicaciones móviles dominan las preferencias por su comodidad y rapidez, al grado que el 43 por ciento de los mexicanos valora tener el efectivo disponible de manera inmediata, tal como ocurre con los pagos nacionales.
Ante los riesgos de perder su dinero, los usuarios evalúan métodos alternativos para asegurar el esfuerzo de su trabajo. Las llamadas stablecoins (criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable ligado a activos como el dólar) comienzan a perfilarse como una opción atractiva.
Actualmente en México, uno de cada cinco usuarios las considera menos riesgosas que el bitcoin por evitar cambios bruscos de valor, y a siete de cada diez les gustaría aprender a utilizarlas. La necesidad de blindar su dinero ha llegado a tal punto que cuatro de cada diez personas están dispuestas a aceptar que sus transferencias tarden más tiempo en procesarse, siempre y cuando el sistema les garantice una mayor defensa contra los defraudadores.





