– Organizaciones y votantes hispanos retoman su caso para pedir el voto contra los republicanos.
José Gallardo / Información Internacional
A unas semanas de las elecciones intermedias en Texas, el nombre de Lorenzo Salgado Araujo aparece en mensajes que piden votar contra los republicanos. Salgado, mexicano de 52 años, fue asesinado el 7 de julio en Houston por un agente de ICE. Colectivos, organizaciones de barrio y votantes hispanos ahora lo recuerdan para llevar gente a las urnas el 3 de noviembre.

Ese día, al amanecer, Salgado iba en su van por un vecindario de trabajadores para recoger a su cuadrilla de construcción. Según videos, dos vehículos sin logotipos lo siguieron y le cerraron el paso. Él se detuvo. El agente Gregory Feathers metió el brazo con la pistola por la ventanilla del copiloto y le disparó en el pecho, a muy corta distancia. El forense del condado de Harris determinó que fue un homicidio.
Las autoridades sostienen que Feathers actuó en defensa propia, porque Salgado intentó atropellarlo. Tres testigos presenciales lo desmienten bajo juramento.
En redes sociales circula un mensaje que recuerda que ICE mató a Salgado sin cámaras corporales y advierte que «esto solo va a empeorar» si no se saca a quienes están al mando. La Liga de Mujeres Electoras de Houston publicó en Instagram, en inglés y español, que la comunidad merece respuestas claras y que todos los residentes deben poder vivir y trabajar con seguridad.

Según una encuesta de NBC en Texas, solo 6% de los latinos ve la migración como tema importante en esta elección, pero siete de cada diez creen que Trump se ha excedido al aplicar las leyes migratorias.
Salgado era padre de familia, llevaba 30 años en Houston, no tenía antecedentes penales y era dueño de una pequeña empresa de construcción. Ese perfil ha movido incluso a quienes antes votaron por Trump. Albert Riseño lo hizo tres veces, y también por los candidatos que el presidente respaldó en Texas. Ahora se echa la culpa: «yo voté por Trump», admite, y dice que «todos tienen miedo».
Otra organización abrió un curso para formar observadores constitucionales. Su tarea será documentar cualquier intento de intimidar a los votantes en las casillas.
Tres meses después de aquel amanecer en Houston, la versión de las autoridades y la de los testigos siguen sin coincidir. Para quienes promueven el voto, esa diferencia ya es un argumento de campaña.





