– Verduzco Soto se entregó ante la AMIC; investigan ocho muertes y más de doce afectados.
José Gallardo / Información Nacional
Maximiano Verduzco Soto, el médico al que las autoridades de Sonora señalan como principal sospechoso en la muerte de ocho pacientes, se entregó a la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC). Lo confirmó este lunes el gobernador Alfonso Durazo Montaño, quien dijo que ya hay avances en la investigación, aunque pidió esperar la información oficial de la Fiscalía.
«Yo dejaría a la Fiscalía que le comparta los avances», respondió el mandatario a reporteros afuera de Palacio de Gobierno. Explicó que la dependencia atiende el asunto como prioridad y que espera que el fiscal dé un informe durante la jornada.

Verduzco Soto ya tiene abierto un proceso judicial por homicidio culposo, vinculado con una posible mala práctica médica. Para ubicarlo, el gobierno estatal hizo operativos y cateos, y pidió ayuda a otras instituciones.
Todo empezó en marzo, cuando una familia denunció que un padre y su hijo murieron después de pasar varios días muy graves por haber recibido sueros vitaminados. Tras esa denuncia, otros pacientes contaron que también se enfermaron luego de tratamientos parecidos. Además de las ocho muertes, hay más de una docena de personas con problemas de salud.
Estos sueros, también conocidos como terapias intravenosas, son mezclas de líquidos con vitaminas, minerales u otros compuestos que se inyectan directamente en la vena. Se ofrecen a quienes buscan combatir el cansancio, el estrés o la deshidratación. Como llegan de inmediato a la sangre, cualquier contaminación al prepararlos o aplicarlos puede poner en peligro al paciente.

En conferencia de prensa, el secretario de Salud federal, David Kershenobich Stalnikowitz, dijo que una de las líneas principales de investigación es que los productos tuvieran bacterias. Los afectados mostraron síntomas de sepsis, una reacción fuerte del cuerpo ante una infección que puede dañar órganos y costar la vida.
Las autoridades piensan que la contaminación pudo darse al preparar o manejar los sueros, pero todavía no lo confirman. Falta determinar en qué momento ocurrió y quiénes son los responsables.
La clínica privada donde se daban las terapias sigue cerrada y vigilada por la Policía Estatal de Seguridad Pública.
Con la entrega del médico, la investigación entra en una nueva etapa. Queda pendiente conocer lo que informe la Fiscalía sobre su situación legal y sobre el origen de la contaminación.





