– La mitad trabaja en ocupaciones no permitidas por su edad o por su riesgo
José Gallardo / Información Nacional
En México, 3.5 millones de niños y adolescentes de cinco a 17 años trabajaron en 2025, y la mitad lo hizo en actividades no permitidas por su edad o por el riesgo que implican, según la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) del INEGI.
La cifra bajó poco frente a 2022, cuando eran 3.7 millones; la tasa pasó de 13.1 a 12.6 por ciento. En 2015 eran 3.6 millones, así que en diez años el problema casi no cambió.
De ese total, 1.8 millones estuvieron en una ocupación no permitida (2.1 millones en 2022): un millón en trabajos peligrosos y 800 mil con menos de 15 años. Los quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas se mantuvieron en 1.9 millones.

Entre quienes no asistían a la escuela, la tasa de ocupación no permitida llegó a 49.1 por ciento; entre quienes sí iban, fue de 4.6. Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Tabasco tienen las tasas más altas de trabajo infantil, por encima del promedio nacional. En ocupación no permitida, Guerrero registró 13.9 por ciento y Oaxaca 12.1, frente a 2.3 en Baja California y 2.6 en Sinaloa.
Esta ocupación se concentra en el sector agropecuario (27.7 por ciento), los servicios (27.3) y el comercio (24.5). En el campo se emplea a 33.2 por ciento de los niños en esta situación y a 14.1 de las niñas; en comercio y servicios pesa más en ellas: 34.6 y 35.3 por ciento, contra 20.4 y 24.1 en ellos.
Más de la mitad (56.9 por ciento) tenía un trabajo subordinado y pagado; 35 por ciento trabajaba sin pago. En cuanto a ingresos, 52.9 por ciento percibió hasta un salario mínimo y 36.2 por ciento no recibió nada.

El motivo más citado fue hacerlo por gusto o para ayudar (30.6 por ciento), seguido de pagar la escuela o sus gastos (22.4), el pago de deudas, no estudiar u otras razones (15.2) y aprender un oficio (14.9). Solo 9.8 por ciento dijo que en su hogar necesitaban su trabajo.
En 83.3 por ciento de los hogares con trabajo infantil hubo al menos un problema grave o muy grave en los tres años previos. El más citado fue el alza de precios de los alimentos (48.4 por ciento), seguido de la pérdida de ingresos (13.9) y la sequía (9.4).
Arturo Blancas, vicepresidente del Inegi, dijo que un primer uso de la encuesta es hacer visible el tamaño de las distintas formas de trabajo infantil.





