– «Este es un fracaso histórico del liderazgo político»
José Gallardo / Información Internacional
El mundo va rumbo a un calentamiento de 2.6 grados Celsius para finales de este siglo, incluso si los países cumplen todos sus compromisos, advirtió este miércoles la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La cifra aparece en el informe anual sobre la brecha de emisiones del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) y queda muy por encima de la meta del Acuerdo de París: mantener el aumento por debajo de 2 grados e intentar no pasar de 1.5. Si se mantienen las políticas actuales, el calentamiento llegaría a 2.8 grados.
El reporte da por perdida la posibilidad de quedarse en el límite de 1.5 grados. El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que el mundo ya no puede evitar rebasarlo y que las consecuencias ya son graves: inundaciones mortales, olas de calor, incendios forestales y economías paralizadas. Dijo que quienes menos responsabilidad tienen son los que sufren primero y con mayor fuerza.

Las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 2025 se quedaron en el mismo nivel récord de 2024, con una diferencia demasiado pequeña para notarla. Las que vienen del carbón, el petróleo y el gas subieron ligeramente. Entre los seis mayores emisores, los datos preliminares muestran aumentos en Estados Unidos, Indonesia y China, y descensos en India, Rusia y la Unión Europea.
El mayor aumento fue en Estados Unidos, seguido de Turquía, sede de la cumbre climática de la ONU en Antalya, del 9 al 20 de noviembre. Anne Olhoff, coautora del informe, explicó que el panorama es peor que el del año pasado por la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, decidida por el presidente Donald Trump, y por las revisiones al alza de las emisiones históricas.

El planeta ya se calentó cerca de 1.4 grados frente a la era preindustrial y se espera que cruce el umbral de 1.5 en pocos años. Los científicos advierten que cada fracción adicional aumenta los fenómenos extremos y el riesgo de cambios irreversibles. Inger Andersen, secretaria ejecutiva del PNUMA, recordó que ningún país está a salvo, «incluyendo a Estados Unidos».
El informe plantea un escenario con 50% de probabilidad de bajar a 1.5 grados hacia 2100. Exigiría llegar a un máximo de 1.8 grados en 2050, retirar grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera y recortar las emisiones 6% cada año hasta 2035.

Las críticas fueron directas. Jasper Inventor, de Greenpeace Internacional, dijo a la AFP que los gobiernos «siguen pulsando el botón de posponer». Mohamed Adow, director del centro Power Shift Africa, fue más lejos: «Este es un fracaso histórico del liderazgo político». Añadió que las consecuencias se medirán en vidas perdidas, no solo en grados de calentamiento.
Hay avances: la capacidad mundial de energías renovables creció tres veces más rápido de lo previsto y la solar fotovoltaica se multiplicó por siete. Aun así, Olhoff reconoció que no hay progreso suficiente en combustibles fósiles ni en deforestación. Andersen pidió a los gobiernos sumar 5 mil gigavatios de energía renovable en cinco años: «Ha llegado el momento decisivo», dijo.





